En 2016 la asociacion elaboro un dossier para dar a conocer la vulneración de los derechos humanos en Turquía e informar de la situación que se vivía en Rojava.

Hoy nos encontramos con la desagradable realidad que nos muestra que la conculcación de los derechos humanos continua siendo una constante donde el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos acusa al Gobierno de Ankara de “graves violaciones” en la región suroriental del país, de mayoría kurda, sin embargo las criticas al estado turco por el quebrantamiento de los derechos humanos no es algo nuevo, hagamos memoria y recordemos que en 1996 durante el último período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Amnistía Internacional expresó su firme convicción de que la Comisión debía actuar en relación con el extenso historial de violaciones de derechos humanos cometidas por Turquía, bien documentadas por los propios organismos expertos de la ONU. En dicho informe se indicaba que la situación había empeorado  desde 1990. A los problemas existentes de tortura y de presos de conciencia, se habían de añadir las pautas, de ejecución extrajudicial y «desaparición». La «desaparición» bajo custodia policial era menos significativa o estaba menos documentada en Turquía hasta 1991, pero, en 1994, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias hizo la sorprendente observación de que había recibido más denuncias de «desaparición» en Turquía que en ningún otro país; en 1991 hubo varios informes de «desaparición» y algunos más en 1992. En 1993, se produjeron al menos 26, mientras que en 1994 hubo más de 50 informes de «desapariciones» y al menos 35 en 1995. En 2009 se ponia  de manifiesto que en Turquía “perviven no sólo actitudes —aisladas— de sus agentes estatales, que además y de hecho son muy similares en diversas zonas del país y en relación con hechos muy diferentes y que se perpetran —u omiten— con notable impudicia, sino especialmente un entramado legislativo que no solamente presenta insuficiencias concretas, sino que en líneas generales es muy poco riguroso y sin efectividad y/o capacidad disuasoria real, por recordar las mismas palabras del TEDH cuyo saldo final entonces bien podría decirse que termina por circunscribir exclusivamente al papel a la prohibición de que nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes en aquel Estado. Y junto a ello, tanto la resistencia formal como la falta de reconocimiento de esta realidad, por parte de las autoridades turcas en los procesos examinados ante el TEDH, suponen elementos valorativos adicionales de relevancia no menor.

A partir de este tan poco edificante escenario, recordemos no sólo la importancia general del respecto a la tríada: derechos humanos, estado de Derecho, y democracia, sino la concreta y adecuada consideración del TEDH acerca del contenido del artículo 3 del CEDH; esto es, la valoración del mismo como uno de los valores fundamentales de una sociedad democrática. De este modo, poco quedará para dar el paso inmediato al literal del (actual) artículo 6 del TUE, y comprobar que, al menos, tres de los cuatro principios que en él se enuncian todavía parecen gozar de poca, o de mala, salud en lo que a Turquía se refiere. Y en la específica línea que apuntan las palabras del TEDH, singularmente la misma democracia, en tanto que en la vulneración de uno de sus valores fundamentales, este Estado se nos presenta especialmente reincidente y/o incapaz de poner fin tanto a la perpetración de torturas-tratos inhumanos, crueles o  degradantes, así como de realizar y garantizar una investigación, juicio y sanción de tales hechos”.

Sin embargo la pasividad internacional no ha puesto freno a la deriva autoritaria del estado turco, si exceptuamos informes o declaraciones que no han conllevado políticas por parte de la UE, los EEUU y el resto de países de la comunidad internacional que realmente significaran acciones de ruptura diplomática, económica y de negocios con dicho país.

El 13 de febrero de 2015, Özgecan Aslan, una joven estudiante turca de 20 años, fue violada, amputada de ambas manos y quemada para ser finalmente tirada al río cerca de Calaman, en la provincia de Mersin en el sur del país. Este asesinato de violencia extrema mostraba la sintomática degradación de la condición femenina en Turquía. Estos hechos estaban precedidos por las declaraciones de Erdogan en 2014 cuando era primer ministro quien arremetía contra las mujeres y animaba a los ciudadanos a tener más hijos: “No se puede poner a mujeres y hombres en igualdad de condiciones, va contra la naturaleza. Fueron creados de manera diferente. Su naturaleza es distinta y su constitución también”, en 2016 siendo ya presidente del país el discurso no variaba; “las mujeres que no tienen hijos para apostar por su carrera laboral “niegan su feminidad”, quedan “incompletas” y son solo “medio personas”, Recep Tayyip Erdogan presidente de Turquía es un claro propulsor de la desigualdad de género.

Human Rights Watch ha señalado en mas de una ocasión el “defectuoso” sistema de protección contra la violencia familiar en Turquía el cual deja a mujeres y niñas de todo el país sin protección contra los abusos domésticos.

En 2012, el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos declaro a Turquía culpable de discriminación por su política de aislamiento de los LGTB en las cárceles. El cuatro de agosto de 2016, Muhammed Wisam Sankari, un refugiado sirio homosexual, fue encontrado en Estambul decapitado y salvajemente mutilado, la ONG turca Kaos GL, que trabaja en favor de los derechos de la comunidad LGTB, asegura que la policía turca no hizo nada después de que la víctima y sus amigos denunciaran que recibía amenazas de grupos homófobos que le mostraban cuchillos para atemorizarlo y que en una ocasión lo secuestraron, violaron y le dieron una paliza. El pasado 25 de junio de 2017 la policía impedía la celebración del orgullo gay por tercer año consecutivo, una evidencia mas de que el estado pretende construir en Turquía una sociedad totalitaria, racista y misógina.

En 2016 El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH, por sus siglas en inglés) denunció el trato discriminatorio del Gobierno turco hacia la comunidad musulmana alaví, y la violación de su derecho a la libertad religiosa, dictaminando que la comunidad alaví en Turquía,  es víctima de discriminación “sin ninguna justificación objetiva y razonable”. Alrededor del 15-20 por ciento de los 76 millones de habitantes de Turquía son Alevis quienes practican rituales distintos que pueden ponerlos en desacuerdo con sus contrapartes musulmanas sunitas, muchos de los cuales los acusan de herejía. Aun esta presente entre la comunidad las palabras de un un imán suní quien promulgó una fetua que rezaba: “Si un musulmán suní mata a un aleví se le recompensará con un peregrinaje de cinco veces a la Meca”. Más recientemente, el ministro del Interior de Turquía rechazó el llamamiento de algunos abogados quienes solicitaban “eliminar la sección de afiliación religiosa de los nuevos documentos de identidad”, ya que violan el principio del secularismo. El rechazo del Ministerio no estaba de acuerdo con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, las resoluciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Constitución turca.

Uno de los principales partido de la oposición, el kemalista (nacionalista secular turco) CHP. Por voz de su dirigente Barış Yarkadaş ha indicado que: “nombrar jueces partidistas significa la muerte de la justicia. El 90 % de los 1.341 nombrados nuevos jueces en 2017 son miembros o simpatizantes del AKP

Pero mientras el estado turco continua recortando los derechos civiles, los derechos humanos, las libertades de las personas, los derechos sociales y de las minorías étnicas y religiosas a través del cambio de leyes, la represión y la violencia institucional. Su política internacional y su vulneración de las leyes internacionales con respecto a los países limítrofes no es menos delirante, preocupante y vergonzante para la comunidad internacional.

En 2015 aparecía publicado en el periódico británico The Guardián un articulo el cual llevaba por titulo: “Turquía podría cortar las líneas de suministro del Estado islámico. Entonces, ¿por qué no lo hace? En dicho articulo se afirmaba:

A raíz de los atentados asesinos en París , podemos esperar que los jefes de estado occidentales hagan lo que siempre hacen en tales circunstancias: declarar una guerra total e incesante a los que la provocaron. En realidad no lo hacen. Han tenido los medios para desarraigar y destruir el Estado Islámico en sus manos durante más de un año. Simplemente se han negado a hacer uso de ella. De hecho, mientras el mundo miraba a los líderes hacer declaraciones de una resolución implacable en la cumbre del G20 en Antalaya , estos mismos líderes están con el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan , un hombre cuyo apoyo tácito político, económico e incluso militar contribuyó a la habilidad de Isis para perpetrar las atrocidades en París, por no mencionar un sinfín de atrocidades en el Medio Oriente.”…” Puede parecer escandaloso sugerir que un miembro de la OTAN como Turquía apoye de alguna manera a una organización que asesina a sangre fría a civiles occidentales. Eso sería como un miembro de la OTAN apoyando a Al Qaeda. Pero de hecho hay razones para creer que el gobierno de Erdoğan apoya también a la rama siria de Al-Qaida (Jabhat al-Nusra) , junto a otro gran número de grupos rebeldes que comparten su ideología islamista conservadora. El Instituto para el Estudio de los Derechos Humanos de la Universidad de Columbia ha recopilado una larga lista de pruebas del apoyo de Turquía a Isis en Siria”.

Turquía, condenó al presidente de Siria Bashar Assad por la violenta represión contra las protestas en la primavera de 2011 y pidió su salida del cargo, desde ese mismo momento comenzó a entrenar desertores del ejército sirio en su territorio, y en julio de 2011, un grupo de ellos anunció el nacimiento del ejército sirio libre bajo la supervisión de la inteligencia militar turca. En octubre de 2011, Turquía comenzó a albergar al ejército sirio libre en su territorio y le ofreció al grupo una zona segura y una base de operaciones. Junto con Arabia Saudita y Qatar, también proporciono a los rebeldes armas y otros equipos militares. Las tensiones entre Siria y Turquía empeoraron significativamente después de que militares sirios le disparan a un avión de combate Turco en junio de 2012, como resultado en la frontera de ambos países estallaron enfrentamientos en octubre de 2012.

El Parlamento turco dio luz verde a una intervención militar en Siria en octubre de 2012 de esta forma se aprobaba el proyecto presentado por el Gobierno que autorizaba al Ejército a llevar a cabo “cuando sea necesario” operaciones militares en Siria. El texto fue aprobado por 320 diputados contra 129 (sobre un total de 550 escaños) en la Asamblea Nacional.

El 27 de marzo de 2014 fue publicada en YouTube una grabación de cinta de audio de altos funcionarios turcos sobre la estrategia en Siria por parte de Turquía. Los funcionarios discuten una operación de bandera falsa que llevaría a una invasión de Siria. Posteriormente, YouTube fue bloqueado en Turquía.

A finales de junio de 2014, periódicos turcos informaron que Ankara estaba considerando una operación de tierra para establecer una zona tapón en el norte de Siria, ahora no se hablaba de la defensa del territorio frente al ejercito de al-Assad, en esta ocasión la escusa fue “para evitar que los kurdos sirios declararan un estado independiente, una zona de 110 km de largo y 33 km de profundidad a lo largo de la frontera turca”.

Los planes filtrados mostraron que, en algún momento, al menos 18 mil tropas iban a invadir Siria a través de los cruces de frontera entre Jarablus y Aazaz, también harían ataques aéreos contra las posiciones del Daesh, también establecerían una zona de amortiguamiento para que los refugiados pudieran ser repatriados.

Limitar la intervención a ataques aéreos también fue discutido. La idea de invadir a Siria probó ser extremadamente impopular en la sociedad turca pero de todos modos se trató de discutir, el estado turco decidió finalmente que la intervención militar en Siria se llevaría acabo. Una votación en el Parlamento turco, fue programada para el 1 de octubre de 2014 sobre si se aprobaría o desaprobaría la invasión a Siria como parte de la guerra contra ISIS. El Presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, abrió la sesión parlamentaria diciendo que Turquía tendría que luchar contra el llamado Estado Islámico y otros grupos “terroristas” en la región, manteniendo su objetivo de ver a Bashar al-Assad fuera del poder. Después de dos días de intenso debate, la moción fue aprobada.

Con el partido del gobierno AKP perdiendo su mayoría en las elecciones generales turcas el 7 de junio de 2015, los rumores comenzaron a circular sobre que el presidente Erdogan ordenaría una invasión a Siria para impedir la creación de un estado kurdo transzonal en el norte de Siria e Iraq.

El 25 de agosto de 2015 el diario turco Bugün informaba en primera página con respecto a la presunta transferencia de armas y explosivos de Turquía a ISIS a través del puesto fronterizo de Akcakale. Un par de días más tarde las oficinas de Koza Ipek, grupo de medios de comunicación, fueron allanadas por la policía turca. A finales de noviembre de 2015, Turquía estuvo bajo la presión de los Estados Unidos para cerrar puntos de paso, donde ISIS tenía el control del lado Sirio. Los pasos fronterizos se utilizaban para la exportación de petróleo procedente de yacimientos controlados por el Daesh, y favorecer la transferencia de armas. Estas denuncias fueron aceptadas, a nivel internacional, después de que el presidente ruso, Putin acusara a Turquía de ayudar al Daesh y al-Qaeda, tras ser derribado el 24 de noviembre de 2015 un Sukhoi Su-24 de la Fuerza Aérea de Rusia por cazas F-16 de la Fuerza Aérea turca en la frontera entre Siria y Turquía.

En de 2015 Turquía comenzó a construir un “muro de la vergüenza” en la frontera con Siria el mismo se comenzó a levantar en el tramo de frontera correspondiente a la localidad de Reyhanli, en la provincia occidental de Hatay, justo frente a la ciudad siria de Atmeh, en enero de 2016 se llegaba al pueblo de Soun. La frontera entre el Kurdistán de Turquía y el de Siria quedaba separada, en agosto de 2016 la obra se daba por finalizada con un muro de hormigón fijo de 239 kilómetros de largo (148.5 millas) y actualmente se está planeando construir otro, de 207 kilómetros de longitud (128.6 millas). también se completo la instalación de 49 km de alambre de púas, 72 km (44.7) de una valla de enrejado y una barrera de 61 kilómetros (37.9 millas) de alambre de acordeón. El ejército turco también cavó una zanja de 401 kilómetros (249 millas) y construyó un terraplén de 86 kilómetros de largo (53.4 millas).

Cuantas veces escuchamos las criticas hacia el muro de Trump sin embargo poco se ha dicho del vergonzante muro en pleno siglo XXI construido por el estado turco y, como es habitual, ninguna protesta, critica o denuncia desde ninguna administración de ningún estado.

En diciembre de 2015, Turquía rechazó unirse a la coalición contra el Daesh. El Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo que la rechazó debido a la presencia de Siria en la coalición.

El 1 de diciembre de 2015, Turquía invadió el Kurdistán Iraquí. El Gobierno en Bagdad exigió que las tropas turcas se retiraran y el gobierno de Turquía se negó, diciendo que las tropas estaban allí como parte de una misión internacional para entrenar y equipar a las fuerzas Iraquíes para luchar contra el Estado Islámico, algo que el gobierno Iraquí afirmo que nunca había sido planteado. El ministro de Exteriores Iraquí amenazo con usar la fuerza aérea de Irak para eliminar las tropas turcas a menos de que se retiren en un plazo de 48 horas. Irak también instó a la ONU para exigir la inmediata retirada de las tropas de la Liga Árabe y de Turquía llamando al despliegue de tropas frente al ataque a la soberanía de Irak Sin embargo el Gobierno Regional del Kurdistán permitió la ocupación turca y facilito el establecimiento de dos bases en Dubardan y Bashiqa, cerca de Mosul donde Turquía ha enviado personal militar y tanques de combate. bases militares consentidas dadas las excelentes relaciones comerciales del GRK con Estambul.

En agosto de 2016 fuerzas militares turcas ocupaban territorio de Siria en la zona de Yarábulus, la incursión es bien sabido que no tenia por objetivo el enfrentamiento con sus aliados del Daesh o las fuerzas rebeldes apoyadas por el estado turco, sino claramente, el impedir el avance de las fuerzas kurdas y pro-kurdas en dicha zona, los acuerdos del parlamento turco de 2012 y 2014 tomaban forma y se llevaban a la practica. Y nuevamente podríamos preguntarnos con respecto a la irresponsabilidad de la comunidad internacional que en todos estos años no tomo las medidas pertinentes para impedir la invasión.

El 30 de junio de 2017 aldeas con mayoría de población kurdas en la frontera de Shehba y Efrín, así también como en la línea de Til Rifat, eran declararlas “zona militares” por parte de los mandos militares turcos quienes continuaban almacenando armas y fuerzas en Azaz, Rai, Exterîn para invadir el cantón de Efrîn y Shehba, y estaban tratando de ocupar nuevas áreas. Turquía está intentando ocultar a la comunidad internacional sus planes de ataque e invasión junto con sus grupos aliados, pero el almacenamiento que han hecho en la zona demuestra lo que realmente están pretendiendo. Mientras tanto, aunque tratan de mentir haciendo creer que los llamados grupos de la FSA (Ejército Libre Sirio) están llevando a cabo evacuaciones, los aldeanos dicen que son los oficiales del ejército turco quienes comandan la evacuación de las aldeas.

Entrar en el territorio de un país con ejército y comandantes exigiendo la evacuación de las aldeas es escandaloso y criminal, de acuerdo con la ley internacional, es una invasión, indicaba un aldeano de la zona quien dijo:

“Este es nuestro país, nuestra tierra. Ninguna fuerza puede sacarnos de aquí. Al principio los Estados Unidos, Rusia y muchos otros países hablaron de la integridad territorial y la unidad de Siria. Pero ahora, el ejército del Estado turco ha entrado en nuestro territorio, han invadido nuestras tierras y nos empujan de nuestras aldeas y nuestros hogares. Mientras ahora permanecen en silencio. Nosotros, ciudadanos sirios, vemos esto como una invasión. ¿Los poderes que están en silencio frente a esta invasión, están dormidos? Si no están durmiendo, son cómplices de esta invasión. Nosotros, como ciudadanos sirios, queremos que sepan que. cuando llegue el día, los vamos a demandar también conforme al derecho internacional”.

El Consejo Democrático Sirio (MSD) el 2 de Julio emitió una declaración sobre las amenazas de Turquía contra el cantón Efrîn de Rojava ;

“Junto con la coalición internacional, las fuerzas de las Fuerzas Democráticas de Siria –SDF- están despejando las tierras sirias del terror y haciendo historia en la ciudad de Raqqa, que el Daesh declaró su capital. El Estado turco, incapaz de lograr sus objetivos, está librando una guerra a través de los medios de comunicación. Además, está despachando armas a Mari y Azaz, masacrando civiles, bombardeando pueblos y desplazando a la población local.

Con sus ataques contra el Cantón de Efrín y la región de Shehba, el Estado turco amenaza con invadir las zonas que sirven de cobijo para miles de refugiados y trata de dar un golpe al Proyecto de la Federación Democrática de Siria Septentrional.

Advertimos una intervención militar del Estado turco significará una movilización general y una declaración de guerra, y afirmamos que esto no será para beneficio de los pueblos de la región. Como pueblo sirio vamos a construir nuevas relaciones y fortalecer nuestra amistad con el pueblo de Turquía.

Condenamos enérgicamente la intervención del Estado turco y del ejército en las tierras sirias, y hacemos un llamamiento a la comunidad árabe, y a la comunidad internacional -los Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea- para que presionen al Estado turco”.

Por ultimo informar que el estado turco además de invadir territorio sirio de forma violenta esta cortando el caudal de agua del rio Éufrates que surte de agua la zona meridional del norte de Siria, afectando de forma particular al cantón de Kobane y Manbij.

La presa de Tabqa es una infraestructura vital la cual fue construida en 1968, durante mas de dos años estuvo en manos del Estado Islámico, pero a sido tras la liberación de la zona por la fuerzas kurdas cuando se encuentra con un nivel de agua nunca visto en 17 años, en junio el nivel por culpa de los cortes producidos por el gobierno turco ha descendido cinco metros.

Por su parte la presa de Tishrin, al suroeste de Kobanê, ha quedado con un nivel que la hace prácticamente inoperativa y se ha restringido el suministro de energía. Los cortes de agua se producen desde febrero de este año y la organización Global Research a calificado los mismos de “crimen contra la humanidad” pues violan la Convención del Agua de la Organización de las Naciones Unidas.

Desde a administración Civil Democrática de Manbij se ha indicado de igual forma que “Turquía esta violando las convenciones internacionales de agua y energía de los ríos cortando el agua del Eufrates”.

En la zona hay a su vez se encuentran mas de 800.000 personas refugiadas las cuales han huido de las zonas bajo control de la oposición pro turca y a las mismas hay que sumar la reciente llegada de otras 400.000 procedentes de Raqqa.

En el presente articulo queda demostrado que la deriva autoritaria del estado turco lleva produciéndose de forma reiterativa desde hace décadas, gracias a la permisividad de las organizaciones que deberían haber actuado e intervenido de forma clara, sin por el contario hacerlo, quedando todo en declaraciones de condena, protestas o quejas. La amenaza de ocupación de territorio Sirio esta presente desde 2012 y de igual forma la comunidad internacional es culpable de lo que pueda acontecer en dicho territorio por la pasividad frente al estado turco y su autoritario presidente que junto a su partido el AKP llevan a Turquía hacia una barbarie impredecible.