En los primeros días del mes de Junio aparecía publicada la noticia informando del descubrimiento de un nuevo yacimiento arqueológico en tierras de Bashur. El mismo se sitúa en las orillas del rio Gran Zab en lo que fue el norte de Mesopotamia a finales del tercer milenio antes de Cristo.

El descubrimiento de Xarab-i Kilashin es parte de una importante investigación arqueológica, que se inició en el 2012, en un área de 3.000 kilómetros cuadrados.

“Lo sorprendente es el tamaño de este asentamiento”, en palabras de uno de los investigadores en la zona, Rafal Kolinski de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan (Polonia), es la extensión del asentamiento pues no se consideraba que lugares de estas características pudieran haber existido antes de la Edad Media. Xarab-i Kilashin representa un semicírculo alrededor de la orilla norte del río, que se extiende por un diámetro de unos 300 metros.

Se considera que la ciudad fue un asentamiento administrativo independiente la cual entro en declive con el surgimiento del Imperio asirio en el segundo milenio antes de Cristo.

En las excavaciones han sido descubiertos unos 12 000 objetos arqueológicos, restos de cerámica encontrados principalmente en el área oriental los cuales indican la producción intensiva de alfarería y sellos de terracota, utilizados para decorar tejidos, lo cual sugiere la existencia de talleres para la producción de los mismos una industria típica de las ciudades meridionales de Mesopotamia.

Además de Xarab-i Kilashin, con el uso de imágenes de satélite y registros de la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Bagdad, los arqueólogos descubrieron alrededor de 260 nuevos asentamientos, aumentando cinco veces su número conocido en esta zona poco estudiada.

Hace un año en 2016 en este mismo mes de Junio también se daba a conocer el descubrimiento por parte de Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona   otro importante hallazgo arqueológico en el Kurdistán iraquí, el yacimiento de Gird Lashkir se encuentra junto a un antiguo curso de un río próximo a la ciudad de Erbil.

El mismo fue calificado como «excepcional» por el director del grupo de investigación y catedrático de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona Miquel Molist el cual tiene unas 5 hectáreas de extensión y cuenta además con una secuencia única de 15 metros de yacimientos de niveles arqueológicos que se suceden en el tiempo situado también en la antigua Mesopotamia del Norte, en donde se asentó la civilización agrícola y urbana, que miles de años después llegó a Europa.

Los investigadores han podido diferenciar entre las ocupaciones más recientes, situadas en la parte superior y fechadas en el período histórico Neoasirio (finales del II milenio antes de nuestra era). De esta época destacan varios hallazgos in situ como, por ejemplo, un quemador de perfumes, que podrían indicar un uso de uno de los edificios como almacén, vinculados a intercambio de mercancías.

También se constató una ocupación muy extensa e importante, probablemente de la edad del Bronce (Early and Middle Bronce age, más concretamente Ninevite V 2600-2550 cal BC) con vestigios de hábitat en varias zonas y con hallazgos de objetos muy importantes como un jarro entero, cerámica y utensilios de tecnología agrícola. Destaco el hallazgo de un sorprendente conjunto de figuritas de arcilla cocida con forma de bóvido que podrían ser juguetes o tener un significado religioso, entre otras hipótesis.

La fase más antigua, descubierta in situ en esta última campaña, es una ocupación del período Uruk (a mediados del IV milenio c. 3500 a.n.e.) en uno de los sondeos más profundos, a unos 4 metros de profundidad respecto al suelo actual. Se señaló también la recuperación de restos de los periodos Ubaid y Halaf (6000-4500 a.n.e.) del periodo neolítico.

La valoración del descubrimiento de este yacimiento se consideró muy positiva. Primero desde un punto de vista científico, ya que no había una secuencia ocupaciones similares en la zona de Erbil y permite conocer la evolución del poblamiento en la llanura oeste del norte de Kurdistán Iraquí. La buena conservación de los restos y la importancia de los objetos encontrados confirmaron la importancia de este asentamiento como fuente histórica de las primeras ciudades de Mesopotamia.

El yacimiento de Gird Lashkir se encuentra junto a un antiguo curso de un río próximo a la ciudad de Erbil. Los primeros sondeos se hicieron en la parte superior del terreno y se han podido recuperar tres habitaciones de un gran edificio con muros de casi un metro de espesor, junto al que había mucho material de cerámica «in situ», por lo que se cree que se trata de un antiguo almacén.

La hipótesis que barajan los expertos sobre estos almacenes es que pobladores del sur de Mesopotamia pudieron crear colonias en el norte, donde la tierra era más fértil, en esa época, como ciudades satélite que abastecían de materias primas al sur, donde las urbes eran más grandes. Miquel Molist remarco que en los trabajos habia participado también la Universidad Salahaddin de Erbil y que desde el punto de vista científico nunca se había encontrado una secuencia similar de ocupaciones ni objetos como los que se encontraron hasta ese momento.

El yacimiento pudo poner al descubierto la aparición de las primeras ciudades en el norte de Mesopotamia, siendo Xarab-i Kilashin una continuación en dichas investigaciones.

 

Por ultimo informar del hallazgo realizado por un equipo internacional de arqueólogos de una de las primeras evidencias culturales de humanos modernos fuera de África.

El equipo de arqueólogos descubrió algunas de las primeras evidencias culturales fuera de África en la cueva de Kaldar situada cerca de la ciudad de Joramabad.

Los arqueólogos de la Fundación Atapuerca y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), han hallado herramientas de piedra asociadas a restos de fauna en un nivel de entre 36.000 y 54.000 años de antigüedad, según la datación por radiocarbono.

La cueva de Kaldar proporciona uno de los ejemplos más antiguos de la existencia del hombre moderno en esta parte del mundo, y a su vez datos sobre cómo estas poblaciones sobrevivieron al clima y a las situaciones medioambientales paleoárticas. De esta forma, la cueva de Kaldar refuerza la posición de este lugar dentro del mundo de la arqueología paleolítica en el ámbito mundial.

Además, la secuencia excavada en Kaldar contiene niveles más antiguos con industria musteriense, asociada generalmente a los neandertales. Esto proporciono evidencias de su sustitución por la industria baradostiana similar a la auriñaciense, exclusiva de los humanos anatómicamente modernos. Este hecho representa, según el IPHES, una ocasión única de estudiar la transición del paleolítico medio al paleolítico superior en los montes Zagros.

Los resultados de la datación de este yacimiento sitúan este área entre los primeros lugares habitados por humanos modernos que, junto con los grupos de homínidos levantinos, consiguieron llegar por primera vez a Europa desde Asia occidental”, explico la Fundación de Atapuerca en una nota de prensa”.

 

Fuentes:

http://www.ibtimes.co.uk/4000-year-old-lost-mesopotamian-city-discovered-iraqi-kurdistan-1624809

http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/hallan-antigua-ciudad-perdida-de-hace-4-mil-anos

http://www.uab.cat/web/sala-de-prensa/detalle-noticia-1345667994339.html?noticiaid=1345706063964

La cueva de Kaldar: nuevos datos sobre la expansión de Homo sapiens

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/hallan-herramientas-los-primeros-humanos-modernos-una-cueva-iran_11245/7