Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (Islamic Revolutionary Guards Corps, IRGC) de Irán han reclutado a niños inmigrantes afganos que viven en Iran para combatir en Siria señaló a primeros de Octubre Human Rights Watch. Niños afganos incluso de apenas 14 años combatieron en la división Fatemiyoun, un grupos armado integrado exclusivamente por soldados afganos financiados por Irán, que combate junto a fuerzas del gobierno en el conflicto sirio. Conforme al derecho internacional, el reclutamiento de niños menores de 15 años para participar activamente en hostilidades constituye un crimen de guerra.

Investigadores de Human Rights Watch tuvieron acceso a fotografías de lápidas en cementerios iraníes donde las autoridades sepultaron a combatientes que murieron en Siria e identificaron a ocho niños afganos que aparentemente lucharon y murieron en Siria. Informes de medios de comunicación iraníes también corroboraron algunos de estos casos y dieron a conocer al menos seis casos más de niños soldados afganos que murieron en Siria. En dos de los casos informados, los investigadores tuvieron acceso a fotografías de lápidas que indicaban que la persona era mayor de 18 años, pero familiares de esos combatientes fallecidos manifestaron a medios iraníes que, en realidad, eran niños que habían mentido sobre su edad para incorporarse a la división Fatemiyoun. Esto indica que es probable que el número de ocasiones en que Irán recluta a niños para combatir en Siria sea mayor.

“Irán debería terminar de inmediato con el reclutamiento de niños soldados y traer de regreso a todos los niños afganos que envió a combatir a Siria”, manifestó Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente de Human Rights Watch. “En lugar de asediar a niños inmigrantes y refugiados vulnerables, las autoridades iraníes deberían proteger a todos los niños y tomar medidas para que los responsables del reclutamiento de niños afganos rindan cuentas por ello”.

En 2015, el Ministerio de Interior estimó que habia 2,5 millones de ciudadanos afganos en Irán, muchos de ellos sin documentos de residencia. Human Rights Watch documentó anteriormente casos de refugiados afganos en Irán que se “ofrecian como voluntarios” para combatir en Siria con la esperanza de regularizar la situación legal de sus familias.

Desde 2013, Irán ha financiado y entrenado a miles de ciudadanos afganos, al menos algunos de ellos inmigrantes indocumentados, como parte de la división Fatemiyoun, un grupo que un periodico afin al gobierno describe como fuerzas afganas voluntarias, para combatir en Siria. En mayo de 2015, Defa News, una agencia de noticias cercana a las fuerzas armadas de Irán informó que el grupo Fatemiyoun había pasado de ser una brigada a una división. No existen estadísticas públicas oficiales sobre su tamaño, pero según una entrevista publicada en Tasnim News, una agencia afiliada a la Guardia Revolucionaria, la división cuenta con alrededor de 14.000 combatientes.

Mediante el examen de fotografías de sus lápidas, Human Rights Watch identificó a ocho niños afganos que combatieron y murieron en Siria. Cinco de ellos, uno de los cuales tenía apenas 14 años, están sepultados en la Sección de Mártires del cementerio Behesht-e-Zahra de Teherán. El epitafio en las lápidas indica que probablemente todos murieron en combate en Siria y que todos ellos eran menores de 18 años al momento de su muerte. Human Rights Watch pudo documentar tres casos más, de un joven de 17 años, otro de 15 y otro de 17 que fueron sepultados en las provincias de Alborz, Teherán e Isfahan, respectivamente.

En cuatro de estos casos, las lápidas también identificaban a Siria como lugar de fallecimiento de los niños, y en siete de los ocho casos el niño afgano se describía como “defensor del santuario”, eufemismo que utiliza el gobierno iraní para referirse a los combatientes que envía a Siria. Los medios nacionales informaron sobre sus funerales y exequias, junto con el dato de que pertenecían a la división Fatemiyoun y su “muerte como mártires” en Siria.

En medios de comunicación nacionales se indicó que al menos otros seis “defensores del santuario” de la división Fatemiyoun están sepultados en otras partes del país y tenían menos de 18 años cuando murieron. En dos de estos casos –Hassan Rahimi y Mohammad Zaman Atayi– la información grabada en las lápidas indicaba que la persona sepultada tenía más de 18 años cuando murió, pero a través de entrevistas con familiares en medios de comunicación se conoció que en realidad ambos eran niños, o menores de 18 años, cuando fallecieron combatiendo en Siria.

Por ejemplo, Isa Rahimi, padre del niño soldado afgano fallecido Hassan Rahimi, señaló a la agencia de noticias Quran de Irán en noviembre de 2016: “En su tumba, su fecha de nacimiento figura como 1995, pero su verdadera fecha de nacimiento es 1999. Había mentido sobre su edad para que le permitieran incorporarse a las fuerzas más fácilmente. No le habían pedido un certificado de nacimiento y así pudo salirse con la suya”.

Combatientes afganos también manifestaron haber visto a niños en campos de entrenamiento para fuerzas afganas. “Alí”, un joven afgano de 29 años, contó a Human Rights Watch en agosto que hablaba con niños soldados de 16 y 17 años que estaban siendo entrenados para combatir en Siria. Alí se incorporó a la división Fatemiyoun después de que un reclutador se le acercó mientras intentaba renovar su permiso de residencia en la Oficina de Asuntos de Extranjería e Inmigración (Bureau for Aliens and Foreign Immigrants Affairs (BAFIA) en una ciudad fuera de Teherán. El reclutador le dijo que podría obtener su permiso si se incorporaba.

“Nunca me pidieron que mostrara ninguna documentación, pero querían asegurarse de que fuéramos ciudadanos afganos”, señaló Alí a Human Rights Watch. “Teníamos que ser mayores de 18 años para ser reclutados, pero solo nos preguntaban la edad, no nos pedían documentación”.

Existe muy poca transparencia en el proceso por el cual Irán recluta a soldados para combatir en Siria, incluso acerca de si ha implementado medidas para evitar el reclutamiento de niños. El 27 de enero de 2016, Mohsen Kazemeini, comandante de la división Mohammad Rasoul Allah del IRGC, con base en Teherán, manifestó en una entrevista a los medios que facciones paramilitares basij afiliadas a la Guardia Revolucionaria se ocupaban del reclutamiento de soldados para combatir en Siria.

Si bien Irán declara oficialmente que todos los afganos que viven en Irán y se incorporan a las división Fatemiyoun lo hacen en forma voluntaria, la vulnerabilidad de la situación legal de muchos niños afganos que viven en Irán y su temor a ser deportados a Afganistán pueden contribuir a que decidan incorporarse a la división.

Las autoridades han intentado extender los derechos a niños afganos que viven en Irán. En 2015, Irán habría permitido que todos los niños afganos, incluidos aquellos indocumentados, se inscriban en las escuelas después de que el Líder Supremo Alí Jamenei emitió una resolución enfatizando que “ningún niño afgano, ni siquiera los indocumentados, debería quedar fuera de la escuela”. No obstante, esta investigación demuestra que las autoridades han hecho muy poco por proteger a los niños afganos de la posibilidad de ser reclutados para combatir en Siria u otros lugares, sobre todo considerando que el gobierno ha propuesto ofrecer incentivos como un camino hacia la ciudadanía para las familias de combatientes extranjeros que mueren, sufren lesiones o son capturados durante “misiones militares”. Estos incentivos sin protecciones suficientes podrían aumentar el riesgo de reclutamiento infantil, y en este sentido el Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha destacado que “niños y adolescentes refugiados… son particularmente vulnerables al reclutamiento por fuerzas armadas gubernamentales…” y ha instado a los gobiernos a implementar políticas para evitar esta violación de derechos humanos.

Conforme al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, “reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades” constituye un crimen de guerra. Irán no es parte del Estatuto de Roma pero está obligado por el derecho internacional consuetudinario, conforme al cual el reclutamiento de niños menores de 15 años también es un crimen de guerra.

La ONU debería investigar las instancias de reclutamiento infantil por parte de los  Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, y el Secretario General debería considerar la posibilidad de incorporar la organización a su lista anual de autores de abusos contra niños en función de estas pruebas, observó Human Rights Watch.

“Irán debería mejorar las protecciones para los niños refugiados afganos, y no permitir que queden vulnerables al accionar de reclutadores inescrupulosos”, comentó Whitson. “Irán debería ratificar de inmediato el Protocolo Facultativo y asegurar que los niños afganos no sean reclutados para combatir en Siria”.

Fuentes:

Human Rights Watch