“No solamente debemos imaginar un futuro mejor para las mujeres, los niñxs y las minorías perseguidas, tenemos que trabajar de forma consistente para que eso ocurra; priorizando la humanidad, no la guerra”.

Nadia Murad (1993) es una joven kurda yazidí que vivía en el pequeño pueblo de Kojo en Sinjar,  en paz y armonía, en un lugar donde todos se conocían. Soñaba con ser esteticista y montar una peluquería para poder ‘poner guapas a las mujeres’. Mientras iba a la escuela, se preparaba peinando a su inseparable prima y a las mujeres de su familia para las bodas y celebraciones. Pero el Daesh truncó su vida. En agosto de 2014, cuando solo tenía 21 años, fue secuestrada junto a toda la gente de su aldea, por parte de los intransigentes genocidas. Estos ajusticiaron a las mujeres de más edad -a partir de 30 años las consideraban ‘viejas’-, a los hombres maduros y a las personas con discapacidades o alguna enfermedad. En apenas unos días mataron a más de 2.000 personas. Su madre fue una de las 80 mujeres mayores a las que asesinó el ISIS en su pueblo, la enterraron en una fosa común. A seis de sus hermanos también los mataron. A los varones jóvenes y niños los convirtieron en soldados, si se quejaban, morían. Como el resto de mujeres jóvenes y niñas, Nadia fue vendida como esclava a los soldados del ISIS, que tras violarlas y sometidas a todo tipo de abusos sexuales, se las iban pasando entre ellos. Murad consiguió escapar con ayuda de una familia iraquí.

Devastada, sin embargo no se rindió y, el 16 de diciembre de 2015, Nadia Murad hizo enmudecer a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al narrarles en apenas nueve minutos el genocidio que había sufrido su pueblo por parte del Daesh y el horror que había vivido ella misma. “¿Son estos crímenes lo suficientemente serios como para que los investiguen”, preguntó a la emocionada audiencia de la ONU. Este impresionante discurso se puede ver aqui:

http://webtv.un.org/watch/nadia-murad-basee-taha-isil-victim-on-trafficking-of-persons-in-situations-of-conflict-security-council-7585th-meeting/4665835954001

Desde entonces, Nadia Murad se ha convertido en voz del pueblo yazidí. En el prólogo del libro “Yo seré la última” (Plaza & Janés), la muy recomendable autobiografía de la activista yazidí, su abogada, Amal Clooney da una idea de la fuerza de Murad: “Los que creyeron que con su crueldad podrían silenciarla se equivocaron. Su espíritu no está roto y su voz no será acallada. Hoy se oye con más fuerza que nunca”. No en vano, desde septiembre de 2016, es embajadora de buena voluntad para la dignidad de los supervivientes de trata de personas de las Naciones Unidas, una misión patrocinada y apoyada por Yazda, la organización global yazidí. Como afirma Clooney, su voz, la del pueblo yazidí, jamás será silenciada y con ella representa la voz de todas las personas víctimas de la trata en el mundo. Ella siempre repite como un mantra: “voy a hacer todo lo que esté en mi mano para ser la última mujer en el mundo con una historia como la mía”.

Nadia Murad y Denis Mukwege han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2018. El Comité Noruego lo anucio el pasado dia 5 de Octubre a las 11.00.

Nadia Murad en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, ha recordado que “como superviviente, estoy agradecida de esta oportunidad para que se preste atención internacionalmente sobre la situación del pueblo yazidí, que ha sufrido crímenes inimaginables desde el genocidio del Daesh que empezó en 2014”.

Murad añadió: “Muchos yazidíes mirarán este premio y pensarán en los familiares que han perdido, aún sin contabilizar, y en las 1.3000 mujeres y niños que permanecen en cautiverio. Como muchos grupos minoritarios, los yazidíes llevan el peso de las persecuciones de forma histórica. Las mujeres en particular han sufrido mucho, en tanto que han sido y continuan siendo víctimas de la violencia sexual”.

En un comentario íntimo, Murad agregó: “Personalmente, pienso en mi madre, quien fue asesinada por el Daesh, los niños con los que crecí, y lo que debemos hacer en honor a ellos. Las persecuciones de las minorías tienen que acabar. Debemos trabajar juntos con determinación para demostrar que las campañas genocidas no solamente fracasarán, sino que además supondrán la rendición de cuentas de sus perpetradores y que también habrá justicia para los supervivientes.”

Haciendo hincapié en la necesidad de continuar luchando para evitar que este genocidio vuelva a ocurrir, Murad añadió: “Debemos seguir comprometidos con la reconstrucción de las comunidades devastadas por el genocidio. Los supervivientes se merecen un camino seguro a sus casas o a cualquier otra parte. Debemos apoyar los esfuerzos para centrarnos en la humanidad y superar las divisiones políticas y culturales. No solamente debemos imaginar un futuro mejor para las mujeres, los niños y las minorías perseguidas, tenemos que trabajar de forma consistente para que eso ocurra; priorizando la humanidad, no la guerra”

Murad ha sido premiada con el Premio Nobel de la Paz junto con el Dr. Mukwege, un hombre que ha dedicado su vida a ayudar a las mujeres que han sufrido violencia sexual.

Nadia Murad ha sido felicitada por numerosas personas de todo el mundo.

El HDP ha subrayado la importancia de este premio para todas las mujeres que han sufrido y siguen sufriendo las políticas genocidas en Oriente Medio y alrededor del mundo entero.

Noticias relacionadas :                                                                                                                                                          El Consejo Autónomo Democrático de Shengal elogió el Premio Nobel de la Paz otorgado a Nadia Murad

Fuente: https://anfespanol.com/noticias/nadia-murad-este-nobel-es-para-todas-las-mujeres-6781