Mitologia

Mitología

Los mitos, como base de nuestra civilización, han sido las estructuras sobre las que se ha afianzado todo el sistema cultural, ideológico y social que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, pero cuyo legado ha permanecido hasta nuestros días. Presentes en los orígenes de todos los pueblos, los mitos han sido tomados a menudo como verdades absolutas que establecían sobre ellos todo su sistema de creencias.

Al término mito se le pueden otorgar diversas acepciones. Probablemente la que fuera más aceptada es la de una narración característica de la Antigüedad o de cualquier cultura que pretende dar respuesta a grandes incógnitas de la humanidad pero sin una base científica; es por ello por lo que tradicionalmente el pensamiento mítico se ha relacionado con sociedades primitivas o poco evolucionadas, contraponiendo el pensamiento mítico al racional propio de sociedades avanzadas.

No obstante, esta visión de los mitos, en cierto punto degradante, ha ido cambiando hasta que en la actualidad se tiende a definir el mito como un modo de pensamiento humano cargado de simbolismo; un tipo de lenguaje que hace referencia a una realidad sin aludir a ella directamente, puesto que el público al que va dirigido ese mito es partícipe de la misma y, por tanto, puede comprenderle e interpretarlo. Los mitos tienen por objeto explicar o dar respuesta a las grandes preguntas que surgen a las personas a partir de su propia percepción de la realidad.

Si nos preguntamos cuando aparece el mito en la historia de Mesopotamia y por ende del pueblo kurdo podríamos decir que la respuesta se complica de forma proporcional a los descubrimientos de la ciencia con respecto a sus orígenes, que a su vez son los nuestros.

Ya hemos indicado que Mesopotamia (del persa antiguo Miyanrudan ‘la tierra entre ríos’, o del siríaco. ‘entre dos ríos’ o del griego: Μεσοποταμία Meso-potamía ‘entre ríos’) forma parte de las tierras del Kurdistán, donde se desarrollaron las culturas de sumerios, caldeos y otros pueblos. El pueblo kurdo es el resultado de miles de años de continua evolución interna y asimilación de pueblos e ideas que estuvieron presentes en su historia.

El estudio de los Dioses de la antigua Grecia muestra que la genealogía de los mismos procede de mitos, epopeyas y leyendas mesopotamicas quienes determinaron las obras de Hesíodo y fueron relevantes para su relligion y otros muchos filósofos, poetas y pensadores de la antigua Grecia.

Dios puede significar un ser supremo no personal siendo el panteísmo, un ejemplo, de este criterio. En algunas concepciones es una mera idea o razonamiento sin ninguna realidad subsistente fuera de la mente. el Diccionario de la Real Academia Española lo define como el «ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo». El termino “Dios” proviene del latín (aproximadamente 70% del español viene heredado del latín), “Deus” que a su vez viene del griego “Zeus“. Recordemos que Zeus era en la mitología griega considerado padre de los dioses y supervisaba el universo. Así que tenemos a “Deus-Zeus-Dios”.

Otros autores mantienen que el término “Dios” viene directamente del griego, dándole el significado “de Zeus“, “que viene de Zeus”, el padre de los dioses y los hombres, Dios tiene un origen politeísta a partir de una genealogía procedente de Mesopotamia.

Los mitos, origen de las religiones, comenzaron siendo relatos orales transmitidos durante generaciones como fuente de conocimiento; en este aspecto cobrarían una gran importancia las mujeres, que relatarían los mitos a sus hijos para formarlos.

Los testimonios que han llegado hasta nuestros días presentan un formato escrito que se adoptó hacia el siglo IV a.C., cuando se produjo el paso del mundo de la oralidad al de la escritura mostrando un proceso de cambios donde las deidades de la naturaleza comenzaron a transformarse en dioses de la ciudad y las diosas pasaron a ser las diosas madres y esposas hasta que finalmente ocuparon un lugar marginal con respecto al poder de las deidades masculinas, en un proceso de asimilación relacionado con la desaparición del matriarcado y el surgimiento de las nuevas sociedades patriarcales a las cuales había que dotar de sentido reelaborando el discurso y sus referentes a la nueva sociedad en los relatos mitológicos formando una estructura que se refiere simultáneamente al pasado, al presente y al futuro. Mediante esa reelaboración imaginaria, se pretendía superar las contradicciones producidas en la sociedad por el paso del matriarcado al patriarcado y de sociedades libres a sociedades no igualitarias e injustas.

La Diosa Madre

Aparece como una deidad de la fertilidad, por lo general, además de ser representada como la Madre Tierra, siendo la generosa personificación de la Tierra. Como tal, no todas las diosas pueden considerarse manifestaciones de la diosa madre. Las primeras representaciones de su existencia se datan entorno a los 7.000 a.C. en yacimientos como el de Nevalı Çori aguas abajo de la pequeña ciudad de Samsat, hoy bajo las aguas de la presa de Atatürk, entre el año 5.000 y el año 4.500 a. C encontramos el yacimiento de Tell-es-Sawwann en el centro de Mesopotamia, desde el este del Éufrates hasta Choga Mani, al pie de los Zagros, de donde procede la presente imagen.

La Jinieology y otras ciencias investigan el tiempo transcurrido desde la aparición de las sociedades matriarcales hasta la transición hacia el patriarcado, un periodo que duro más de 5.000 años.

Muchas culturas antiguas adoraron deidades femeninas como parte de sus panteones que encajan con la concepción moderna de «diosa madre». Nammu, Tiamet, Ki, en la mitología sumeria, Ishtar (Inanna) y Ninsuna en la caldea, Astarte en Siria.

La tierra era vista como madre de toda la vida que crecía en ella, el concepto de Madre Tierra ha transcendido incluso a la mitología. Las Naciones Unidas, a través de la Resolución 63/278 de la Asamblea General, reconoce la Madre Tierra como “una expresión común utilizada para referirse al planeta tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos”, y a su vez establece el 22 de abril como el Día internacional de la Madre Tierra.

 Nammu

Diosa del abismo de agua, del mar primitivo. Probablemente sea la primera de todas las deidades de la cosmología sumeria, la primera deidad y origen del todo, diosa sumeria del océano primigenio identificada con el “abismo de las aguas” en dicho océano.

Diosa del nacimiento en el mito original, Nammu dio a luz al cielo (An), la tierra (Ki) y en muchos textos aparece como madre de Enki y a su vez quien engendrara a otros dioses que representan el Apsu, el gigantesco océano de agua dulce que los sumerios creían que existía debajo de la superficie terrestre.

También se cuenta que moldeó arcilla recolectada por unas criaturas llamadas sig-en-sig-du, y trajo las figuras a la vida creando así, junto a Ninmah y Enki, la raza humana.

Nammu aparece como una figura femenina desnuda, con los pechos descubiertos y cabeza de serpiente. En una de las pocas representaciones que nos han quedado de ella aparece en el acto de amamantar a una criatura con una figura que se asemeja bien poco a la de un ser humano.

Tienen el cuerpo decorado con cupulitas como símbolo del mundo subterráneo y método mágico para solicitar a la diosa el renacimiento de lo que se halla en su seno. También tienen anchos hombros, brazos enfrentados símbolo de protección. Gran triángulo púbico alusivo al paraíso terrestre lugar donde tiene origen la vida y la resurrección. La estatuilla que se encontraba en el museo de Bagdad actualmente está “desaparecida”.

Tiamat – Diosa Primigenia

En el primitivo relato sumerio la diosa estaba vinculada a las montañas, Ti” significa vida y “Ama”, madre., pero en el II milenio a.c. se cambia su identidad y “Tiamat” pasa a ser una deformación del vocablo acadio “Tiamtum”, “Mar/Océano, paso a representar el agua salada, al mar, siendo la diosa madre progenitora de dioses, una fuerza natural que representa el caos primogénito que tiene una importante participación en el poema épico Enûma Elish (relato que narra el origen del mundo, el cual significa en acadio “cuando en lo alto” siendo estas son las dos primeras palabras del poema)

« Cuando en lo alto, el Cielo no estaba nombrado, y  la Tierra, abajo,  aún no tenía razón:  El primigénio Absû, que los engendró y el Caos, Tiamat, la madre de ambos,  sus aguas mezclaron.   (Cuando)  los campos no habían sido creados, y los pantanos no eran posibles de ver. Cuando ninguno de los dioses había sido llamado a existir , al no poseer nombre, y los destinos no estaban escritos…» Pasaje de la I tablilla del “Enuma Elish” texto sumerio de Nippur

 Enuma Elish es la primera historia de la sustitución de una Diosa Madre (que genera la creación como parte de sí misma) por un Dios padre que “fabrica” la creación como algo distinto y separado de sí mismo.

La diosa de la naturaleza en Enuma Elish acaba convirtiéndose en un horrendo ser marino de tradición mediterránea levantina y semítica occidental, posteriormente. Se produce una involución en el pensamiento religioso con respecto a las creencias de Sumer y Akkad, llevándose a cabo la incorporación del ideario cosmogónico semita occidental con respecto a la visión mitológica de la “Creación del Mundo” sumerio-acadio el cual queda arrinconado o se le da una posición secundario como queda reflejado en el relato de la “Teogonía de Dunnu.”

 Tiamat pasa de una posición de “esencia primera” a diosa vencida por Marduk, derrota de los principios básicos de la Naturaleza, que están representados por los antiguos dioses Tiamat y Apsû, proponiéndose la creación de una nueva estructura divina de poder en el Universo.  La energía de lo femenino desaparece en las sociedades patriarcales, el cuerpo femenino se convierte en posesión masculina, subordinada a él y sumisa, pero a la vez la creadora y dadora de la vida

En la cosmogonía de la diosa se daba una relación creador-creación, expresado en la imagen de la madre como “zoé” (fuente eterna de vida) dando a luz a su hijo como “bíos”, la vida creada en el tiempo, que al morir regresaba a la fuente. A medida que el dios creció al amparo del patriarcado, paso a ser consorte de la diosa y en ocasiones co-creador junto con ella. La imagen de la relación se representaba en el matrimonio sagrado de un dios padre superior con respecto a la diosa madre, un dios que finalmente aparece sin consorte, el dios de las tres religiones patriarcales: judaísmo, cristianismo e islamismo.

El Dios patriarcal de las religiones semíticas se convierte en hacedor del cielo y la tierra, mientras que la Diosa era el cielo y la tierra. Lo que se hace y quien lo hace no comparten la misma sustancia y, así, puede concebirse lo que se hace como inferior a quien lo hace. Al quebrarse la identidad creador-creación surgió un dualismo fundamental, el de espíritu-naturaleza. En el mito de la Diosa estos dos términos carecen de significado: la naturaleza es espiritual porque lo divino es consustancial a la creación. En el mito del dios, la naturaleza ya no es “espiritual” y el espíritu ya no es “natural”, porque lo divino trasciende a la creación. El espíritu no es inherente a la naturaleza, sino que se halla fuera o “más allá” de ella; llega incluso a convertirse en fuente de la naturaleza. La creación es resultado de una acción divina que establece el Orden a partir del Caos.

Ki – Ninhursag Diosa de la Tierra

Ki (Sumerio = Tierra), es una de las más importantes diosas de la mitología de Mesopotamia. La mayoría de los estudios coincide en que esta diosa, es comúnmente conocida por su nombre más popular

Ninhursag (reina de las montañas), Ninmah o Nintu y serían todas exactamente la misma figura, pero no está absolutamente claro.

La unión de Anu (An) y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses. También se cuenta que participó con Enlil y con Enki en la creación del mundo y de los hombres. Después, Enlil fue desterrado de Dilmun (el hogar de los dioses) debido la violación de Ninlil, de la que tuvo un hijo, Sin (dios de la Luna), también conocido como Nannar.

Existen versiones que aseguran, que es hija de Anshar y Kishar, y otras que es hija de An y Nammu (o de Nammu y consorte de An). La leyenda de esta última versión, dice que en un principio, La Tierra y el Cielo estaban unidos y fueron una vez una montaña que emergió del Océano primordial. El pico de la montaña, que tenía su base en la Tierra, tocó el Cielo. An, era el Cielo y Ki, la Tierra. Nammu, madre de Ki, era el Océano primigenio que rodeaba a la Tierra, el caos original. An y Ki engendraron un hijo, Enlil (En=Señor – lil=del aire o de la atmósfera), al nacer separó al Cielo y de la Tierra, y así se crea el día (el alba).

Fue protagonista de los relatos míticos de Enki y Ninmah, del Mito de Enki y Ninhursag, el relato sumerio de Ziusudra y de los poemas épicos acadios Atrahasis y Enuma Elish.

El universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An (Anu) (dios del cielo), y a Ki (diosa de la Tierra), referida comúnmente como Ninhursag.

La unión de Anu (An) y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses. Después, Enlil fue desterrado de Dilmun (el hogar de los dioses) debido la violación de Ninlil, de la que tuvo un hijo, Sin (dios de la Luna), también conocido como Nannar.

En mitología Sumeria, Ninhursag es el nombre más conocido de Ki, era la Tierra y diosa madre que generalmente aparecía como la hermana de Enlil, pero en algunas tradiciones ella era su consorte. Posiblemente nació de la unión de An y de Nammu, o también a veces figura como hija de Kishar. En los primeros días ella fue separada del cielo (An), y sacada fuera por Enlil. Con el nombre de Antu, aparece como progenitora de la mayoría de los dioses, de los Anunaki, los Igigi y los Utukku con la asistencia de Enki crea la vida animal y vegetal.

Ninhursag significa ‘Señora de las Colinas Sagradas’. Ella tiene muchos otros nombres, Ki = Tierra, Nintu = Señora del Nacimiento, Ninmah = Señora Agosto, Dingirmah, Aruru, Uriash, Belit-ili, y como la esposa de Enki era generalmente llamada Damgalnuna o Damkina. Fue principalmente una diosa de la fertilidad, en algunos himnos se la identifica como “verdadera y gran señora de los cielos”, los reyes de Sumer “fueron nutridos por la leche de Ninhursag”. La leyenda cuenta que ella creó las colinas y las montañas, y que su nombre lo cambió su hijo Ninurta, de Ninmah a Ninursag para conmemorar ese hecho.

Como Nintu es sentada, por Enki, en el sector importante de la mesa el día del banquete por la celebración de su nueva morada. Llamada Ninmah, asistió a Enki en la creación de la raza humana. Ella junto a Nammu, modelaron al hombre con arcilla. Con el nombre de Belit-ili, = Señora de los dioses y Mama en la cultura acadia y como esposa de Ea, para los acadios contemporáneos de Enki, se la conocía como Damkina, aparece con un rol de importancia en el Atrahasis, poema épico de la creación y el diluvio universal. Su prestigio disminuyo en la medida que aumento el de Ishtar, pero su aspecto como Damkina madre de Marduk, el dios supremo de Babilonia, le brindo un lugar seguro en el panteón.

Atrahasis, cuando los dioses eran como el hombre

Atrahasis, también Atar-hasis y Atram-hasis, es un término acadio que da nombre a un manuscrito firmado y datado por un copista llamado Kasap-aya en tiempos de Ammi-Saduga que reinó desde 1646 a. C. hasta 1626 a. C. Es un extenso poema que abarca desde el origen del mundo a la creación del hombre, comprendiendo la narración del Diluvio entre otras. Actualmente la copia más antigua y completa se encuentra en el Museo Británico de Londres en el salón 56 Mesopotamia, identificado como ME-78941.

La historia de Atrahasis también es conocida como Utnapishtim (para los babilonios) o Ziusdra (para los sumerios, siendo el protagonista del poema que lleva el nombre “Atrahasis”, empieza mucho antes de que éste entre en escena, y antes de que el hombre fuera pensado y creado.

El poema se inicia en un tiempo en que los hombres no poblaban la Tierra. Sólo los dioses la habitaban y, sin embargo, ya estaban divididos en dos clases: los igigi, que trabajaban la tierra y que con su sacrificio y con el producto de su trabajo alimentaban y facilitaban la vida a la aristocracia de los dioses y los annunaki, que no tenían que trabajar para vivir, pues los igigi ofrecían la mayor parte de su producto de trabajo a los anunnakis, a los que servían. Estos, pues, vivían del trabajo de otros. “Los siete Grandes Anunnaki fueron los que hicieron que los dioses menores sufrieran el trabajo”.

Después de 3600 años de este trabajo, los dioses finalmente comienzan a quejarse. Los igigi se hartan del sometimiento a la obligación del trabajo que consideran un castigo, pues “su tarea era considerable, pesada su pena y un sinfín de tormentos”. Agotados, se niegan a trabajar, “hartos de sufrirlo gritaron ¡Basta!” e inician un movimiento de huelga quemando las herramientas, “arrojando al fuego sus aperos quemando sus azadas, incendiando sus cuévanos”, e incluso “poniéndose en camino en plena noche, para cercar el palacio de su amo (patrono), el soberano dios Enlil, con intención de destronarle”. Nusku, el visor de Enlil, lo busca y lo encuentra descansando en su cama, lo alerta de la muchedumbre enfadada afuera. Estos asustan a Enlil (su cara es descrita como “cetrino como un tamarisco”). Nusku aconseja a Enlil que convoque a otros grandes dioses, sobre todo a Anu (el dios de cielo) y a Enki (el dios inteligente del Apsu). Anu aconseja que se averigüe quién es el cabecilla de la rebelión y envían a Nusku para preguntar a la muchedumbre de los dioses, cuál es su líder. Las respuestas de la muchedumbre, ¡“Cada uno de nosotros dioses ha declarado la guerra!”

Entre los anunnaki cunde el miedo y la preocupación, “¿cómo van a subsistir si nadie quiere trabajar para producir los alimentos?, ¿tendrán los señores que trabajar si quieren seguir viviendo?”. Enlil trata de reducir a los rebeldes por la fuerza, pero éstos resisten y deciden llegar hasta el final; están dispuestos a todo antes de continuar con el duro trabajo. Enlil se desanima y junto a él los dioses annunnaki, por un momento, se ven derrotados. La sociedad divina está al borde de la descomposición y se vislumbra una nueva sociedad anárquica, sin gobierno ni dominio de unos sobre los otros.

Los dioses annunnaki se reúnen en Consejo para discutir sobre el problema. Ea, consejera de Enlil, que destaca por su astucia y lucidez, por el dominio de las técnicas y por su capacidad de adaptación, propone a los dioses sustituir a los recalcitrantes igigi, creando un sucedáneo capaz de soportar el trabajo impuesto por Enlil y los demás annunnakis. Estos sucedáneos deberán asumir la carga que los rebeldes igigi se niegan a hacer: estos serán los seres humanos.

Ea expone su ingenioso plan. Los humanos se construirán a semejanza de los dioses inferiores igigi, se moldearán de barro (material que se encuentra en abundancia por todo el país), de esa tierra a la que tendrán que volver cuando mueran. Pero para tener y conservar algo de semejanza con los dioses inferiores (igigi), a los que han de sustituir, al moldear el barro, en lugar de agua, se empleará la sangre de uno de esos dioses inferiores y rebeldes, los dioses sacrifican a Geshu-E, “un dios que tenía la inteligencia” (su nombre significa (piensa) “el oído” o “la sabiduría”) y la humanidad se forma de su sangre y de arcilla, quien sin duda se había significado en la rebelión y al que los dioses annunnaki detentadores del poder condenan a morir descuartizado. Ea, encarga a Mami (Nintu) “la experta, la comadrona de los dioses” la ejecución de los humanos, mientras ella supervisará la elaboración de los catorce ejemplares: siete machos y siete hembras, que serán “los padres de la humanidad”.

Al principio, la solución de los dioses con sus dificultades va bien: los hombres hacen nuevos picos y azadas, y cavan canales más grandes para alimentarse, tanto ellos, como a los dioses. Pero después de 1200 años, la población se ha reproducido tanto que Enlil tiene problemas para dormir:

El país era tan ruidoso como un toro que bramaba.

Los dioses crecían agitados y sin paz, con los disturbios ensordecedores,

Enlil también tuvo que escuchar el ruido.

Él se dirigió a los dioses superiores,

El ruido de la humanidad se ha hecho demasiado grande,

pierdo el sueño con los disturbios.

Dé la orden que la -surrupu- (enfermedad) estalle.

La plaga estalla, pero Atrahasis, sabio, apela a su dios Enki para que le ayude. Éste le aconseja que haga que la gente deje de rezar a sus dioses personales y comience a rezar y a ofrecer sacrificios al dios de la plaga Namtar. Namtar se siente tan avergonzado por este espectáculo de atención que él limpia “lejos sus manos” y declara el final de la plaga.

Después de otros 1200 años, la humanidad nuevamente se ha multiplicado al punto que se violan las ordenanzas de Enlil acerca del ruido. Esta vez Enlil decide una sequía para reducir el número de habitantes, y consigue que Adad, el dios de las lluvias de los truenos, contenga las lluvias. Otra vez Atrahasis apela a Enki, y otra vez él le aconseja concentrar la adoración en un dios responsable. Adad también se siente avergonzado, y libera su lluvia.

Otros 1200 años pasan, y el ruido se hace enorme. Esta vez, Enlil quiere asegurarse que ningún dios pueda debilitar su resolución, entonces declara “un embargo general de los regalos de toda la naturaleza. Anu y Adad debían guardar el cielo, Enlil la tierra, y Enki las aguas, y ver que ningún medio de alimentación alcance a la raza humana”. Además, Enlil decreta la infertilidad:“Que la matriz quede demasiado apretada para dejar (salir) al bebé fuera”. Las cosas finalmente se ponen bastante mal:

Cuando el segundo año llegó, los hombres ya habían agotado lo almacenado.

Cuando el tercer año llegó, las miradas y la belleza de la gente

Fueron cambiadas por el hambre.

Cuando el cuarto año llegó, su estampa y porte habían declinado,

Sus hombros de buen semblante, se sentó con los hombros caídos,

La gente salió ante el público encorvada.

Cuando el quinto año llegó, una hija miraría a su madre;

Una madre no abriría la puerta a su hija….

Cuando el sexto año llegó

Ellos sirvieron a una hija para una comida,

Servida de un hijo para el alimento.

Aunque aquí las tablillas están rotas y el texto está fragmentado, parece que Enki frustra el plan de “hambre completo” y libera grandes cantidades de pescado para alimentar a la gente hambrienta. Enlil se pone furioso con Enki, pero la rotura está al mismo nivel del resto de los dioses, y él además va contra un plan al cual todos habían estado de acuerdo. Convencido de borrar a la humanidad de la faz de la tierra, Enlil decide dos cosas: Enki creará una inundación para borrarlos y lo forzarán a jurar para no interferir con la destrucción. ¡Enki se opone a la idea de la inundación! (“¿Por qué debería yo usar mi poder contra mi gente? …¡Esa clase de trabajo es para Enlil!”), pero al parecer, él finalmente tiene que prestar juramento.

Después de otra rotura, el texto continúa con Enki que se dirige a Atrahasis (¡todavía vivo, después de todos estos años!) para advertirle de la inundación inminente. En realidad, Enki habla a las paredes de la choza de caña de Atrahasis, para no actuar en contra de su juramento:

¡Pared, escúchame atentamente!

¡Choza de caña, asegúrate Tú, de escuchar a todas mis palabras!

Desmonta la casa, y construye un barco…

¡Que la azotea sea como el Apsu, que ni el sol pueda penetrar dentro!

Haz cubiertas1 superiores e inferiores,

al abordar deben ser muy fuertes,

que el betún sea fuerte.

Atrahasis junta a los mayores de Shuruppak y pone una excusa para dejar la ciudad: dice que Enki y Enlil están enfadados el uno con el otro y que Enki me ha mandado que vaya al borde del agua. Cosa que hace, y allí él construye su barco y lo llena con cada tipo de animal (el texto está fragmentado aquí) y su familia. Adad comienza a tronar, y enfermo con el destino inminente (“su corazón se rompía y él vomitaba la bilis”), Atrahasis sella por encima la puerta del barco con el betún. La tormenta y la inundación resultan ser más de lo que los dioses planearon:

Como un asno salvaje que grita los vientos aullaron,

la oscuridad era total, no había ningún sol….

Como para Nintu la “Gran Amante”,

Sus labios se resecaron por la escarcha.

Los grandes dioses, los Annuna,

Estaban sedientos y hambrientos.

La diosa miró y lloró…

La gran diosa madre se queja amargamente de los defectos de Enlil y de Anu, como funcionarios con poder de decisión, y llora por los humanos muertos que “obstruyen el río como libélulas.” También, “ella añoró la cerveza (en vano).” Ahora esto es la vuelta de los dioses a pasar hambre: “como la oveja, ellos sólo podrían llenar sus tráqueas del balar. / Sediento como ellos, estaban sus labios / Descargados sólo la escarcha de hambre”. Después de siete días y noches de lluvia, la inundación disminuye, Atrahasis desembarca y ofrece un sacrificio. Los dioses hambrientos huelen la fragancia y se juntan “como moscas (que) vuelan sobre el ofrecimiento”. En otro pasaje mutilado del texto, la gran diosa se entusiasma y jura con un collar, con el que ella recordará la inundación. Enlil descubre el barco y está furioso, sabiendo que sólo Enki podría haber sido bastante inteligente para salir con este nuevo truco. Enki admite que él advirtió a Atrahasis, “ante el desafío” de Enlil: “Me aseguré que la vida fuera conservada”. El texto está fragmentado en este punto, pero al parecer Enki persuade a Enlil de adoptar un plan más humano (menos drástico) para tratar con el problema demográfico y para frenar el exceso de nacimientos y la proliferación de humanos, para lo cual establece la mortalidad infantil, la esterilidad, el celibato y el tabú del sexo. Ea le dice a Mami: “Oh, diosa del nacimiento, creadora de los destinos… Que haya entre las gentes mujeres estériles y mujeres fértiles. Que haya entre las gentes un demonio Pashittu que arranque al bebé del regazo de su madre. Establecidas las sacerdotisas, las relaciones sexuales serán tabú y de ese modo se reducirán los nacimientos”.

Aquí, de forma mítica, tenemos explicada entre otras cosas la primera rebelión, es decir, la huelga de aquellos que se veían obligados a trabajar para alimentar y enriquecer a otros, en un tiempo en que aún los dioses eran como el hombre. También se nos dice cómo terminaron estos primeros rebeldes y cómo fueron sustituidos por otras gentes, humanos, para que continuaran produciendo y trabajando en beneficio de los ya dioses, y vemos el castigo que se les aplicó, también a éstos, por ser rebeldes y festivos.

Ama-Gi

Ama-gi es una palabra sumeria, traducida literalmente, significa “retorno a la madre” Se cree que es la primera expresión escrita del concepto de libertad, siendo encontrada en documento de arcilla escrito alrededor del año 2300 a.C.

Anteriormente hemos visto que en Mesopotamia durante la época del matriarcado el término madre-tierra eran empleados en la mitología para designar deidades femeninas. Por lo tanto porque no habríamos de plantear como probable que el “volver a la madre” se identifique con libertad en un momento de reminiscencia hacia épocas anteriores donde la misma era consustancial a la propia sociedad en su conjunto.

La aparición de la tablilla cuneiforme en la ciudad-estado de Lagash, ha servido para considerar que la inscripción corresponde al tiempo en que Urukagina asumió el poder en la región de Lagash, tras una revuelta contra los aumentos masivos de impuestos, cuando él permitió a grandes segmentos de la población abandonar los servicios compulsivos. Toda la reforma fue designada como “amar-gi”, lo que significa que estaban en libertad para regresar a casa, e incluyó también la eliminación de muchas restricciones impopulares y la devolución de sus propiedades incautadas, convirtiéndose en libertos tras la rebelión contra la esclavitud.

En el apartado de prehistoria de esta web se puede ver yacimientos arqueológicos en Kurdistán donde se verifica que hubo lugares donde la arquitectura en las edificaciones muestran el paso de espacios donde las personas volvían a estructuras comunales para vivir tras haber pasado por etapas donde las mismas habían desaparecido.

Enki

En la mitología sumeria y babilónica, Enki (En = Señor, ki = tierra), ó ” Ea ” como lo denominaron los Acadios y Babilonios (en realidad es una denominación de origen sumerio, se trata de un nombre compuesto por los signos E = casa y A = agua), es el ” Señor de la tierra ” aunque se le asocia principalmente con el mundo acuático. De hecho Enki/Ea, según esta mitología, reina en el Apsu, un territorio situado en la profundidad de la tierra, mientras que es Enlil (“señor del aire”) el que ostenta la soberanía en la superficie. Enki, Nudimmud (uno de sus epítetos más usados, algo así como ” hacedor “) es el dios de la sabiduría, señor de la construcción, las artes, el diseño y la creación. Es uno de los tres dioses más importantes (con Enlil y Anu) de la cultura mesopotámica, surgida en el valle del Tigris y el Éufrates.

Es el creador de la humanidad, a través de lo que hoy podríamos llamar manipulación genética, según se podría interpretar de lo que se cuenta en la leyenda épica acadia de Atrahasis, y es con posterioridad considerado también su salvador, ya que alertó sobre el diluvio universal (abubu en acadio y a.ma.ru en sumerio ) a Ziusudra (el nombre babilonio de este mismo personaje sería Utnapishtim). Este diluvio lo promovió Enlil, el “Señor del Cielo (del aire o de la atmósfera)”, ante la asamblea divina, aparentemente preocupado por la excesiva proliferación del género humano y su ruidoso (actitud festiva) comportamiento. Enlil consiguió convencer al resto de los dioses, reunidos en asamblea, para que autorizasen el exterminio de la Humanidad. Esta leyenda, probablemente, dio origen al posterior relato bíblico de Noé y el diluvio universal.

Su templo principal era el ” e-engur-a “, lugar sagrado rodeado de cañaverales en el ” Abzu ” donde residía. La ciudad de Eridu fue su primera morada, construida por él mismo a su llegada a la tierra. Enki es el único detentor de los misteriosos “Me”, término intraducible que se viene interpretando como “Poderes” o “Leyes divinas”, y que los dioses podían portar como adornos o joyas.

El auténtico nombre de Sumer era en su lengua “KI.EN.GI” literalmente “la tierra del señor del cañaveral”, quizás un detalle de la importancia de este dios, del que se especifica en un texto muy difundido que estableció su morada entre cañaverales. El dios Enki siempre gozó de una cierta preeminecia a pesar de no ser el titular del panteón mesopotamico, de hecho su hijo Marduk heredó el trono celeste, en detrimento de la descendencia del jefe, Enlil.

Sus símbolos eran la cabra y el pez, que más tarde se refundieron en una única bestia denominada Capricornio. De ahí que, astronómicamente, se asocie a las constelaciones de Acuario y Capricornio, aunque también se le relaciona con el planeta Mercurio. Se representa como una figura masculina portando o vertiendo agua.

An (Anu), dios del cielo

Los sumerios lo llamaban An (para acadios y babilonios Anu). De hecho, An significa precisamente “cielo” en sumerio. Junto con Enki y Enlil forma la llamada “Tríada Sumeria” de dioses principales. Se supone que en un principio (antes de 2500 a. C.) era el dios más importante del panteón sumerio, para luego en tiempos acadios y babilonios, fue perdiendo relevancia y fue sustituido por Enlil o Enki en este papel, y luego por los distintos dioses regionales (Marduk, Assur, etc). Pese a esto, siempre tuvo un papel preponderante en todos los panteones como demiurgo o dios original del Universo, aunque sus características concretas nunca estuvieron muy definidas. La leyenda cuenta, que era hijo de Anshar y Kishar y él fue quien dio el “poder de los cuatro vientos” o el “poder de Anu” a Marduk para poder enfrentar a Tiamat (véase Enuma Elish), luego de ser enviado por Anshar en una misión de paz, en la que fracasó. Su lugar de culto se centró en Uruk y sus seguidores eran principalmente los Annunaki o Anunna. Junto a Enlil, dan a varios dioses sus regiones terrenales de influencia.

Inicialmente, según la leyenda, estaban mezcladas el agua del mar, el agua de los ríos y la niebla, en un solo cuerpo y cada una personificada por tres dioses: la madre Tiamat, el padre Apsu y el visir Mummu. El agua del mar y el agua de los ríos engendraron a Lahmu y Lahamu, dioses que representaban el sedimento (suelo, lodo), y éstos a su vez engendraron a Anshar y Kishar (aunque no está del todo claro, si son hijos de Lahmu y Lahamu o de Apsu y Tiamat), los dos horizontes, límites de Todo el Cielo y de la Toda la Tierra, y éstos a su vez engendraron a An. En un principio la Tierra y el Cielo estaban unidos y fueron una montaña que emergió del Océano primitivo. El pico de la montaña, que tenía su base en la Tierra, tocó el Cielo. An, era el Cielo y Ki/Ninhursag la Tierra. Nammu, madre de Ki, era el Oceáno primigenio que rodeaba a la Tierra, el caos original. An y Ki engendraron un hijo, Enlil (En significa ‘Señor’, y lil ‘del aire’), al nacer separó al Cielo y de la Tierra, y así se creó el día (el alba).

Según parece, junto a su consorte Ki (luego para los acadios Antu), eran los antepasados de la mayor parte de los Anunnaki, siendo Enlil el más conocido. Los textos relatan que junto a Nammu, dio vida a Enki (otro gran dios y patrón) y a Ningikuga y que junto a Uras, engendró a Nin’insinna. Como ya mencionamos, también aparecen como hijos suyos y de su consorte Ki (Antu): Enlil, los Igigi, los Sebitti, Gulu, Gibil, Nusku y Martu.

La Epopeya de Gilgamesh

Gilgameš (a veces transliterado Gilgamesh) o Gilgamés (en acadio: Gilgameš), también conocido como Bilgamés, es un personaje legendario de la mitología sumeria. Según la Lista Real Sumeria, Gilgamesh, hijo de la diosa Nimsun y de un sacerdote llamado Lillah , fue gobernante del distrito de Kulab y quinto rey de la ciudad Uruk (Erech en los textos bíblicos; actual Warga, en Irak) hacia el año 2650 a. C. Sucedió al rey Lugalbanda, reinó durante 126 años y dejó el trono a su hijo Ur-Nungal que gobernó durante 30 años.1 Los primeros estudiosos de la lengua sumeria leyeron su nombre, erróneamente, como Izdubar.

Ha alcanzado la fama sobre todo como protagonista del Poema de Gilgamesh, también llamado Epopeya de Gilgamesh por su género literario, es considerada la más antigua gran obra literaria del mundo siendo el primer poema épico que se conserva.

La antigua obra mesopotámica parte narrando el proyecto titánico y despótico del rey Gilgamesh por construir un gigantesco muro alrededor de la ciudad de Uruk. Una muralla que le permitiera acumular y proteger sus riquezas. Para logarlo impone los más duros sacrificios al pueblo y al entorno natural, llegando a talar los bosques de su región. Incluso decreta la separación de las familias y los amantes, con turnos agotadores de trabajo: “A los jóvenes varones de Uruk hostiga sin derecho, / Gilgamesh no permite que el hijo vaya con su padre, construye los baluartes durante el día y durante la noche (…) no permite que la joven vaya con su novio/ la hija del guerrero, la novia del joven varón”.

Ante este trato despótico el pueblo de Uruk clamó al cielo: “Los grandes dioses escucharon los lamentos (…) El gran dios Anú escuchó las quejas. Y llamó a la gran diosa Arurú: tú Arurú creaste a Gilgamesh, crea ahora a su igual. Deja que luche con Gilgamesh tanto como desee. Deja que sean contendientes para que Uruk pueda encontrar la paz”. Arurú moldea entonces al salvaje Enkidú, un contra-héroe criado con los animales del bosque, y destinado a  detener la empresa de Gilgamesh. Se entabla en el relato un combate apasionante entre Gilgamesh, paradigma de la vida urbana, la productividad y el afán de utilidad, y Enkidú, símbolo de la vida natural, basada en la subsistencia y la reciprocidad. Finalmente Gilgamesh vence a Enkidú, pero en la batalla entabla una amistad entrañable con su oponente, lo que le transforma interiormente y le lleva a emprender un viaje en la búsqueda de la inmortalidad. Abandona la construcción del muro, iniciando junto a Enkidú un recorrido apopéyico y sin regreso.

Las preguntas de este maravilloso relato, proveniente de los albores de la humanidad, dejan al descubierto unas constantes: la disputa eterna entre el crecimiento a toda costa y las resistencias que limitan ese afán, resguardando los lazos más directos entre las personas que demandan una temporalidad basada en la primacía de los afectos y los lazos de cuidado. Gilgamesh descubre en esa disputa la necesidad de pensar en el futuro, lanzándose en la búsqueda de la inmortalidad que no es otra que la perdurabilidad de las riquezas de su reino. La noción de “sustentabilidad” se materializa así como un viaje inacabado hacia una fuente mágica, que permita vivir para siempre. Esta dependencia del frágil ciclo de los recursos naturales revela nuestro atávico “eterno retorno” a fases ciclicas brutales, donde construcción y destrucción económica se repiten sin que nada detenga sus efectos demoledores.

Gilgamesh puede cambiar de rumbo y emprender, junto con su eterno rival el camino a la fuente de la inmortalidad. La clave radica en abandonar la construcción del muro del crecimiento como un fin en sí mismo. Enkidú puede ayudarle a descubrir una ruta, difícil, llena de grandes desafíos, que lleva a la anhelada fuente del buen vivir. Un destino por el cual vale la pena realizar grandes sacrificios.

Fuentes:

La leyenda de Şahmaran

 

Hace miles de años, había serpientes sabias viviendo en el subsuelo. Su nombre en kurdo es maran y son extraordinariamente inteligentes y cariñosas. Vivian en paz. La reina de las marans se llamaba,  Şahmaran ella era omnisciente y hermosa. En cierta ocasión, había un joven atractivo cuyo nombre era Tahmasp, hijo de una familia pobre, trabajaba como vendedor de leña. Un día, él y sus amigos encontraron un pozo lleno de miel mientras caminaban por el bosque para recoger madera. Decidieron tomar la miel, Tahmasp bajó al fondo del pozo para subir la miel pero cuando la miel terminó, sus amigos lo dejaron en el fondo y se fueron de allí,  vio un agujero inusualmente lleno de luz en la parte posterior de la cueva,  saco las rocas y encuentro en la profundidad de ella un magnífico jardín, mientras esperaba desesperado se quedó dormido al despertar se vio rodeado de luz, flores y miles de serpientes.

Estas le miraban y cuando se movió, comenzaron a acercarse a él. Pensó que sería muerto por ellas y se sentío tan impotente que cerró los ojos temeroso, al abrirlos nuevamente descubrió una mujer que era mitad humana y mitad serpiente. Se sorprendió y no dijo nada. La joven dijo “No tengas miedo. No te lastimaremos. Soy Şahmaran y soy la reina de la Serpientes. Eres nuestro huésped. Ahora debes descansar. Hablaremos mañana.” Y ella se fue.

Tashmasp pensó que estaba soñando con ellas y cerró los ojos y se durmió de nuevo.Por la mañana, cuando Tahmasp se despertó, vio que  Şahmaran estaba sentada alrededor de una mesa de desayuno. El desayuno era muy rico. Entonces Şahmaran le invitó a la mesa. Tahmasp estaba sorprendido e impresionado por ella. No podía apartar su mirada de Şahmaran . Tomaron el desayuno juntos y  Şahmaran le contó relatos sobre la historia de la humanidad. Tahmasp gustó de oír las historias y disfrutó mientras la escuchaba. Día tras día, se fueron enamorando uno de otro permaneciendo Tahmasq por muchos años en el jardín subterráneo.

Un día transcurrido mucho tiempo Tahmasq decide que le gustaría volver a ver a su familia. Así que Şahmaran le ayuda a salir para regresar a su propio mundo, diciéndole: “Te dejaré ir, pero prometerás que no le dirás mi lugar a nadie“. Luego, le aconsejó que no se bañara con otras personas, de lo contrario su piel se convertiría en escamas de serpiente y podrían averiguar su secreto. Tahmasp regresó a su propio mundo y nunca contó su secreto durante muchos años. Un día, el rey enfermó. El visir dijo que la única cura era comer la carne de Şahmaran, para adquirir su juventud y sabiduría, luego, ordenó a todos que fueran a bañarse públicamente al hamam para encontrar a la persona que pudiera saber dónde se encontraba.

Al principio, Tahmasp no quería ir al hamam porque intentaba guardar el secreto de Şahmaran, pero finalmente, tuvo que renunciar. Cuando le arrojaron al agua, su secreto afloro, la piel de Tahmasp se convirtió en escamas de serpiente.

Después de eso, lo detuvieron inmediatamente y torturaron para averiguar donde se encontraba Şahmaran. Al final, se vio obligado a decirles el lugar. Luego, fueron al pozo y capturaron a Şahmara . Tahmasp sintió vergüenza cuando vio a Sahmaran. Pero Şahmaran le dijo que no se culpara.Şahmaran dijo al visir : “Escuchad os daré mi secreto, quien coma mi cola obtendrá mi sabiduría y quien coma mi cabeza morirá al instante”. Entonces, el  visir cortó Şahmaran en tres pedazos.

Şahmaran murió allí mismo.

Después de eso, el visir comió un pedazo de su cola porque su verdadero objetivo no era curar al rey. En contraste, su verdadero objetivo era conseguir la sabiduría de Şahmaran . Tahmasp estaba tan triste porque su amada murió por él. Quería morir al considerar que había traicionado a Şahmaran . Así que comió un pedazo de su cabeza.

Sin embargo, nada le pasó a Tahmasp.

El visir murió tan pronto como él comió la cola y Tahmasp se convirtió en un hombre sabio cuando comió un pedazo de su cabeza. Así, el plan de Şahmaran funcionó. Toda su sabiduría llegó a su amado. Tahmasp no podía soportar el dolor de perder Şahmaran, por lo que dejó el país y comenzó a vagar de montaña a montaña. Después de ese día, la leyenda de Lokman Hekim vio la luz. Dicen que las serpientes saben que Şahmaran fue asesinada por la humanidad por esta razón, todas las serpientes del mundo se convirtieron en enemigas mortales de la humanidad.

El mito de la serpiente aparece muy a menudo en la mitología kurda.La criatura (Şahmaran reinas de las serpientes), que es mitad mujer y mitad serpiente, es la base de la mitología kurda. Esta leyenda deja claro que la sociedad kurda de la antigüedad era una sociedad matriarcal. (1)

En muchas áreas kurdas se encuentran chicas, mientras preparan su dote (regalo de matrimonio), con una foto de Şahmaran .Esta es la característica más importante de la dote. La imagen se cuelga en el dormitorio de la pareja, para traer la fertilidad y la felicidad. Otro mito es la creencia de que la serpiente lleva inmortalidad, que está asociada con el derramamiento de la serpiente.

El mito de la fertilidad todavía existe hoy en Kurdistan. También hay una creencia de que si la serpiente es asesinada, arrojada al agua y no sacada, una inundación se producira, por el mito. Es por eso que hoy en algunas zonas del Kurdistán, la serpiente está atada a una cuerda, arrojada al agua, y cuando la lluvia necesaria ha llegado, la serpiente es sacada y enterrada. (2)

El mito de la serpiente en las diferentes creencias kurdas tiene un lugar permanente. El mausoleo de Seyh Addi en la peregrina ciudad de Lales tiene, en el ala derecha una serpiente es para ser besado por los peregrinos cuando entran en el mausoleo. (3)

Esto demuestra que la serpiente es sagrada en el Yazidismo también. Hay estanques de serpientes en Kurdistán, que se visitan diariamente. En la zona de Erzurum / Ovacik en los pueblos Karahalka y Bagbas que pertenecen a la comunidad Tortum son células de serpiente, y en los pueblos de Yilanli y Sosgert pertenecientes a Horasan y Kars, se visitan los estanques de serpientes y se encuentran en fuentes y en determinadas salas. Las serpientes se alimentan, pero se evita el contacto con ellas. Se cree que tocar las serpientes trae desgracia. (4)

Sin embargo, la gente lo cree, que cuando usted visita estos estanques y salas de curación y recuperación es enviado por las serpientes.

En la actualidad la serpiente se utiliza en la medicina como un símbolo de roseta, esto indica que el mito de la serpiente todavía existe hoy en día, aunque no somos realmente conscientes.

En el idioma kurdo hay numerosos proverbios de serpientes:

Mar qula xwe nas dike = (La serpiente conoce sus agujeros (nicho))

Mar neyarê ê Mirov = (La serpiente es el enemigo de los hombres)

Mera ji lêqistî boçika Wéris ditirse = (El hombre mordido por una serpiente tiene miedo del rocío de la cola)

Mare kor (koremar) afsûne Nagir = (La serpiente ciega no tiene magia)

Yegua Sipi nabe = (La serpiente negra no puede ser blanca (limpia))

Mirov têkilî nebe mara, mar nabin têkilî Mirov = (Si el hombre no toca las serpientes, la serpiente nunca toca al hombre)

Têjikê (Celik) maran, bê jehr nabin = (Los pequeños de las serpientes no pueden estar sin veneno)

Zare serina, mar ji qulê derdixe = (Dulces palabras sacan la serpiente de sus agujeros)

(Cuando la hora de la muerte llega a la serpiente, ella entra en medio de los acontecimientos)

Jehra mara derman e = (El veneno de la serpiente es un remedio)

Ji qilêra wi \ mar vedirşe = (De esta tierra la serpiente debe vomitar)

Mar bikşe jî, çêlmar wê pêrabin = (Cuando la serpiente se mueve, sus hijos lo seguirán)

Mare, era bê û cih e = (Es la serpiente que está sin hogar)

(Una serpiente es una serpiente, pero si el hombre bebe agua, ella no muerde)  (5)

(1)  El matriarcado (de latín mater “madre”, y griego arché “principio, origen” o “regla”)

(2) Burhan Oguz. Años. Volumen 2 p. 579

(3) Joseph L. Devil worship, Los libros sagrados y traditon de Yezidi, p. 19, 42, 165 ss.

(4) Z. Bazar – Halk Hekimliginde punta tarihinde yilan Arr p. 3, 26-30

(5) Mustafa Borak Proverbios kurdos

Newroz el nuevo dia del pueblo kurdo

 

Hace muchos miles de años, en las fértiles tierras mesopotámicas situadas entre los ríos Tigris y Éufrates, en las faldas de los altos montes Zagros y Tauro, vivían en cientos de aldeas regadas por toda la región, un gran número de campesinos y ganaderos. Éstos cultivaban el mismo suelo donde surgió la agricultura hace unos 12,000 años, y entre las montañas, paseaban a su ganado en busca de mejores pastos.

Por encima de un pequeño pueblo escondido en lo alto de las montañas Zagros, había un enorme castillo de piedra con altas torres y altos muros oscuros. El castillo fue creado con la roca de la montaña. Las puertas del castillo fueron hechas de madera de cedro y talladas con formas de guerreros alados. En el interior del castillo vivía un cruel rey asirio llamado Dehak. Sus ejércitos aterrorizaron a toda la gente de la tierra. Todos habían estado bien antes del gobierno de Zohak (Dehak) en Mesopotamia.

Los reyes anteriores habían sido buenos y amables y habían animado a la gente a regar la tierra y a cuidar sus campos fértiles. Comían alimentos que consistían sólo en pan, hierbas, frutas y nueces. Fue durante el reinado de Jemshid cuando las cosas comenzaron a hacerse mal Jemshid se consideraba a sí mismo por encima de los dioses del sol y empezaba a perder el favor de su pueblo. Un espíritu maligno llamado Ahriman aprovechó la debilidad del rey para tomar el control.

Ahriman eligió a Zohak para esta tarea, quien luego de hacer un pacto, debió matar al antiguo rey para quedarse con su trono.Zohak mato a Jemshid y le corto en dos, el espíritu maligno, disfrazado de cocinero, alimentaba a Zohak con sangre y carne de animales un día, mientras Zohak le felicitaba por sus platos de carnes, el nuevo Rey, en un gesto de agradecimiento le permitió a Ahriman besar sus hombros. Al hacerlo, dos gigantes serpientes negras brotaron de los lugares besados. Zohak quedo aterrorizado e intentó por todos los medios deshacerse de ellas, siendo este el precio que Zahok debía pagar por el oscuro pacto.

Ahriman el espitu maligno se disfrazó de nuevo, esta vez como médico y le dijo a Zohak que nunca sería capaz de deshacerse de las serpientes y que cuando las serpientes estuvieran hambrientos Zohak sentiría un dolor terrible, que sólo se aliviaría cuando las serpientes fueran alimentadas con cerebros de niños y niñas. 

Así, desde aquel día oscuro, se escogieron dos niños de las ciudades y aldeas que estaban debajo del castillo. Fueron asesinados y sus cerebros fueron llevados a las puertas del castillo y colocados en un gran cubo hecho de la madera de un nogal y firmemente unidos por tres finas bandas de oro.

El balde de cerebros fue entonces levantado por dos fuertes guardias y llevado al malvado Zohak, los cerebros alimentaron a las serpientes hambrientas. Desde que el rey de la serpiente empezó su dominio sobre el reino, el sol se negó a brillar.

Así transcurrió el tiempo, algunos dicen que el reino de terror de Zohaq duró mil años durante el cual el sol se negó a salir y, por consiguiente, las fértiles tierras mesopotámicas dejaron de serlo. El paisaje se tornó frío, oscuro y sombrio, y la próspera población que vivía en armonía con la tierra, las plantas, los animales, los ríos y las montañas de la región cayó en desgracia.

Todo el mundo temia a Zohak. Las gentes cantaba lamentos tristes y dolorosos que expresaron su dolor y su difícil situación. Y el sonido inquietante de una larga flauta de madera siempre se oía resonando por los valles. Ahora vivía bajo el castillo del rey un herrero que hacía herraduras de hierro para los famosos caballos salvajes de Mesopotamia y ollas y sartenes para los habitantes de la ciudad. Su nombre era Kawa. Él y su esposa estaban debilitados por el dolor y odiaban a Zohak el rey serpiente ya que había devorado 16 de sus 17 hijos.

Cada día, sudando al calor del horno, Kawa golpeó su martillo en el yunque y soñó con deshacerse del rey malvado. Y mientras golpeaba el caliente metal rojo, cada vez más fuerte, las chispas volaban hacia el cielo oscuro como fuegos artificiales y se podían ver a kilómetros de distancia. Un día la orden vino del castillo, la ultima hija de Kawa debía ser matada y su cerebro debía ser llevado a la puerta del castillo al día siguiente. Kawa permaneció toda la noche en el tejado de su casa bajo las estrellas y los rayos de la brillante luna llena, pensando cómo salvar a su última hija de las serpientes de Zohak. Cuando una estrella fugaz se curvó a través del cielo nocturno, tuvo una idea. A la mañana siguiente cabalgó sobre la espalda desnuda de su caballo, tirando lentamente de la pesada carreta de hierro con dos baldes metálicos que chocaban contra su espalda. El carro subió por la empinada carretera adoquinada y llegó al exterior del castillo. Vació nerviosamente el contenido de los cubos de metal en el gran cubo de madera que se encontraba frente a las enormes puertas del castillo. Cuando se volvió para marcharse, oyó que las puertas se cerraban, estremeciéndose.

Dio una última mirada y se apresuró a alejarse. El cubo de madera fue levantado lentamente por dos guardias y llevado al castillo. Los cerebros sirvieron de alimento a las dos serpientes gigantes hambrientas que crecían de los hombros de Zohak. Cuando Kawa llegó a casa, encontró a su esposa arrodillada frente a un fuego de leña. Se arrodilló y suavemente levantó su gran capa de terciopelo. Allí, debajo del manto, estaba su hija. Kawa apartó su larga y gruesa cabellera negra de su rostro y besó su cálida mejilla. En vez de sacrificar a su propia hija, Kawa había sacrificado una oveja y había puesto el cerebro de la oveja en el cubo de madera. Y nadie se había dado cuenta. Pronto todos los habitantes de la ciudad oyeron esto. Así que cuando Zohak les exigió un sacrificio de niños, todos hicieron lo mismo. Así, muchos cientos de niños fueron salvados. Entonces todos los niños salvos fueron, bajo la oscuridad, a las montañas más altas donde nadie las encontraría. Aquí, en lo alto de la seguridad de las montañas de Zagros, los niños crecieron en libertad.

Aprendieron a sobrevivir por sí mismos. Aprendieron a cabalgar caballos salvajes, cazar, pescar, cantar y bailar. De Kawa aprendieron a pelear. Un día pronto volverían a su patria y salvarían a su pueblo del rey tirano. Pasó el tiempo y el ejército de Kawa estaba listo para comenzar su marcha hacia el castillo. En el camino pasaron por pueblos y aldeas. Los perros del pueblo ladraron y la gente salió de sus casas para animarlos y darles pan, agua, yogur y aceitunas. Mientras Kawa y los niños se acercaban al castillo de Zohak, hombres y mujeres abandonaron sus campos para unirse a ellos. Cuando llegaron al castillo, el ejército de Kawa había crecido hasta llegar a muchos miles. Hicieron una pausa fuera del castillo y se volvieron hacia Kawa. Kawa estaba de pie sobre una roca. Llevaba el delantal de cuero de herrero y apretó el martillo en la mano. Se volvio miró al castillo y levantó el martillo hacia las puertas del mismo. La gran multitud se dirigió hacia delante y derribó las puertas del castillo que tenían forma de guerreros alados y rápidamente dominaron a los hombres de Zohak.

Kawa corrió directamente a los aposentos de Zohak, bajó por las tortuosas escaleras de piedra, y con su martillo de herreros mató al malvado rey serpiente y le cortó la cabeza. Las dos serpientes se marchitaron. Luego subió a la cima de la montaña por encima del castillo y encendió una gran hoguera para decir a toda la gente de Mesopotamia que estaban libres. Pronto, cientos de hogueras en todo el país fueron encendidas para difundir el mensaje y las llamas alumbraban el cielo nocturno, iluminándolo y limpiando el aire del olor de Zohak y sus malas acciones. La oscuridad había desaparecido. Con la luz del amanecer, el sol salió de detrás de las nubes oscuras y calentó una vez más la tierra montañosa. Las flores comenzaron a abrirse lentamente y las yemas de las higueras estallaron en flor.

Las sandías comenzaron a crecer, como lo habían hecho durante siglos. Las águilas volvieron y volaron sobre los cálidos vientos entre los picos de las montañas. Los pavos reales abanicaban sus hermosas plumas que brillaban en el sol de primavera. Caballos salvajes con largas melenas negras galopaban sobre las llanuras llenas de polv, perdices se encaramaban y cantaban en las ramas de los perales. Los niños pequeños comían nueces maduras envueltas en higos frescos y el olor del pan recién horneado de los hornos de piedra llegaba a sus narices con la ayuda de una ligera brisa. Los fuegos ardían cada vez más y la gente cantaba y danzaba en círculos con las manos, con los hombros balanceándose hacia arriba y hacia abajo en ritmo con la flauta y el tambor.

Las mujeres con vestidos de colores brillantes de lentejuelas cantaron canciones de amor y los hombres contestaron mientras todos se movían alrededor de las llamas como una sola perosna. Algunos jóvenes se contorneban con la flauta, embriagados por el sonido de la música, con los brazos extendidos como águilas que se elevaban por los cielos. Ahora estaban libres. Hasta el día de hoy el 21 de marzo (que es también el equinoccio de primavera), los kurdos, persas, afganos y otras personas del Medio Oriente bailan y saltan a través de los fuegos para recordar Kawa y cómo liberó a su pueblo de la tiranía y la opresión y para celebrar la llegada del Año Nuevo. Este día se llama Newroz (Nuevo Día). Es una de las pocas “celebraciones de la gente” que ha sobrevivido y es anterior a todas las grandes fiestas religiosas. Es una celebracion especialmente importante para los kurdos, ya que es también el comienzo del calendario kurdo. El Newroz significa para los kurdos no sólo la llegada de un nuevo año sino el comienzo de una nueva vida.

Durante los días siguientes, las familias se visitan y también visitan las tumbas de sus seres queridos. Todos tratan de resolver los conflictos o malentendidos que puedan haberse ocasionado durante el año anterior. Se preparan comidas típicas, hay fuegos artificiales, música, danzas y recitaciones de poesía. Se suele llevar ropa nueva, se cortan las flores de primavera, y todo se llena de lirios, jacintos y sauces blancos. Las familias suelen pasar el día en el campo, en contacto con la naturaleza y los aires frescos de marzo.

Es una fiesta donde recuerdan la liberación de sus antepasados pero desde hace ya muchos años, se trata de una de las celebraciones de resistencia civil más imponente que se conozca sobre esta tierra.

Newroz fue declarado en 2009 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Fuentes: Instituto kurdo de Bruselas, kurdistanamericalatina.org/