La incursión en Kocho, su pueblo natal, por parte del Daesh, significo el asesinato de todos los hombres de la aldea, ella junto a mujeres y niños fueron secuestrados mientras que su madre y sus seis hermanas eran asesinadas al igual que otras ochenta mujeres mayores a las que consideraron sin valor sexual. Su cautiverio duro veinte meses, convertida en esclava sexual por los terroristas fue vendida a cinco hombres y regalada a otro.

Lamia Aji Bashar cuenta: “Nos trasladaron en autobuses a Mosul y luego a la zona de Alepo bajo control del Daesh. Allí había muchos hombres, de países distintos”. “En aquel sitio estaban cautivas unas 250 chicas, algunas de ocho años de edad. “Llegaban los miembros del Daesh y nos elegían: ‘quiero esta’, ‘yo esta’. En el tribunal de la sharía (la ley islámica) había un papel en el que aparecía mi foto y, debajo, mi precio. Un día, el emir del grupo, que era saudí, instó a una de sus hermanas y a ella a convertirse al islam. “Dije que no. Me agarró por el cuello y me levantó del suelo. Mi hermana le imploró que me soltara, le besó los pies hasta que lo hizo. Entonces gritó: ‘¡Así que no os queréis convertir!’, y nos violaron a las dos”, cuenta con tono distante y monocorde en kurdo kurmanyi.” . Uno de sus “dueños” la obligó a ayudarle a confeccionar chalecos para atentados suicidas y montar bombas para coches. Cuenta que en ningún momento percibió compasión hacia ella o un atisbo de humanidad en el trato. “Eran animales en cuerpos de personas. Cada uno peor que el otro. Intentaba hablar con ellos, pero eran animales”, sentencia. Durante su cautiverio intento escapar en cuatro ocasiones, siendo castigada tras cada uno de ellos, finalmente en 2016 gracias a unos contrabandistas pagados por su familia logro escapar, en su huida, iba acompañada de otras dos yazidies; Almas, de 8 años, y Katherine, de 20. Las dos murieron al atravesar un campo de minas. Aji Bashar resultó herida en la explosión. Las cicatrices de su rostro y su visión disminuida le recuerdan a diario en el espejo aquel momento.

“Me sentía feliz de estar viva, aunque mi cabeza estaba fatal pensando en el sufrimiento del resto de mujeres y niños cautivos”, lamenta. Naciones Unidas calcula que más de 3.000 yazidíes —en su gran mayoría mujeres y niños— permanecen en manos de los yihadistas. La cifra se ha reducido a alrededor de la mitad desde 2014 entre fugas, compras de las familias a sus “dueños” o liberaciones por parte del Daesh.

Su aldea fue liberada de la ocupación del Estado Islámico en mayo. “Me hizo muy feliz oírlo, pero ahora es todo escombros, tumbas, fosas comunes”, dice Aji Bashar, que hoy vive en Alemania. El pasado diciembre recibió el Premio Sájarov.

Ella desea que su historia sirva para tomar conciencia de una tragedia por la que han pasado miles de mujeres y se define, a si misma, como una simple “mensajera” con tres peticiones: que el Daesh sea juzgado por la justicia penal internacional, que las víctimas reciban tratamiento psicológico tras su liberación y que el mundo ayude a los refugiados. Muchas de las excautivas padecen depresiones profundas y no es extraño que piensen en el suicidio.

Actualmente quedan mas 3.500 mujeres y niñ@s que continúan en cautividad tras el genocidio numero 73 sufrido por el pueblo yazidi en Sinjar el 4 de agosto de 2014, pero junto a la población yazidi también permanecen cautivas personas armenias, turcomanas, asirias, chiitas, mujeres que están cautivas a la fuerza y al igual que Lamia Aji Bashar son vendidas en mercados de esclavos y sufren torturas físicas y sexuales.

También es necesario denunciar que actualmente se desconoce el destino de miles de yazidis expulsados de los campos de Sirnak, Batman, Siirt y Amed, donde buscaron refugio tras el genocidio del 4 de agosto y hoy el gobierno de Turquía no permite el acceso a dichos campamentos a nadie, ni representantes de partidos políticos de la oposición, ni ONG,s a excepción de los funcionarios estatales, campos donde se supone que continúan reubicados estos refugiados, pero que preocupa ante el conocimiento de niñas refugiadas que han sido dadas como segundas esposas sin que pueda supervisarse estas atrocidades por organizaciones no vinculadas con las administraciones del estado turco.

Fuentes:

Seis dueños y 20 meses como esclava del ISIS

Plataforma por la Lucha de las Mujeres Cautivas

Anasayfa