Se ha informado en algunos medios de prensa que EE.UU abandonaba las bases de Incirlik y Al-Udeid, Si analizamos lo que sucede al respecto podriamos indicar que “si, pero no” o un “no, pero si”, estas son las dinamicas en ocasiones en la actuacion diplomatica. Lo cierto seria decir que EE.UU no abandona al menos su base en Turquia, pero su presencia pasa a ser meramente simbolica, con la intencion de esperar tiempos mas favorables para su salida definitva de Incirlik y evitar que Erdogan se plantee incluso el atacar a su ejercito en territorio de Siria.

El Comando Central del ejercito norteamericano publicó recientemente un tweet en el que se leía: “Los EE. UU. No abandonan la Base Aérea İncirlik en Turquía, ni los EE. UU. Abandonan Al Udeid AB, Qatar. Estos informes son falsos y sin mérito”.

Sin embargo, el Comando Central no negó que EE. UU. este reduciendo su presencia en la base aérea Incirlik en Turquía. El Wall Street Journal informó en marzo que Estados Unidos había reducido drásticamente las operaciones de combate en la base aérea İncirlik de Turquía y estaba considerando recortes permanentes debido al deterioro de las relaciones entre EE. UU. Y Turquía, lo que ha dificultado que Estados Unidos opere en Incirlik.

Estados Unidos ha estado utilizando la base para realizar ataques aéreos contra el Estado Islámico en Siria e Irak desde 2015. En enero, EE. UU. traslado aviones A-10 desde la base de İncirlik, dejando solo aviones de reabastecimiento de combustible, mientras también reducía el número de miembros militares que vivían en la base. En ese momento, el Pentágono explicó que la decisión de mover aeronaves se realizó para intensificar operaciones en Afganistán.

Los planes para trasladar gran parte de las unidades de la base de US CENTCOM en Qatar a Arabia Saudita fueron aprobados por el presidente Donald Trump y el príncipe heredero saudí Muhamed bin Salman cuando se encontraron en la Casa Blanca el martes 20 de marzo.

Los dos movimientos están interconectados. El presidente turco, Tayyip Erdogan, se ha convertido en un ferviente defensor del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, que está enzarzado en una disputa con los gobernantes sauditas. Turquía recientemente estableció una gran base militar en el emirato petrolero. El príncipe heredero saudí y su aliado, el gobernante de los Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Zayed bin Sultan Al-Nahyan, son amigos cercanos y aliados principales del presidente Trump en la región del Golfo. Los dos gobernantes del Golfo ven al presidente turco y al emir de Qatar como archienemigos.

El Pentágono también está considerando a Andravida en el sur de Grecia como un reemplazo de la base de Incirlik.

Las instalaciones estadounidenses se están enviando desde Al-Udaid en Qatar a la base de Prince Sultan Air en el centro de Arabia Saudita, cerca de Al Kharj, que se encuentra 77km al sur de Riyadh. Hace quince años, esta base era el principal centro de la fuerza aérea de los EE. UU.

Por su parte entre la ciudadania norteamericana se considera que Turquía y Rusia quieren destruir a EE. UU. en Siria e Irak, He indican que Turquía y Rusia estan atacando a las YPG/J porque Rusia y Turquía saben que no pueden vencer a Estados Unidos antes de que las YPG/J no sean derrotadas, por ello consideran que Estados Unidos debería proporcionar más apoyo militar al YPG/J.

Cuando hablamos de la presencia de bases norteamericanas en territorio kurdo es, quizas, pertimente indicar que como señalan Rosa Burç y Kerem Schamberger en ‘Jacobin’, una alianza táctica con el ejército estadounidense no significa que el contenido del programa del PYD haya cambiado. El Pentágono no está dictando la agenda doméstica de los kurdos. Trump no tiene influencia en la Revolución de Rojava; probablemente ni siquiera haya oído hablar de ella.

El periodista y colaborador editorial William Eichler en su articulo “cuando afrin arde, donde esta la izquirda?” publicado en Open Democracy finalizaba el mismo diciendo; “Los kurdos, al parecer, tienen la desgracia de ser víctimas de un poder “no occidental” y, por lo tanto, su sufrimiento apenas se oye. Es irrelevante que Turquía sea un poder de la OTAN. O un país tratando de ingresar en la Unión Europea. O simplemente un estado autocrático con ambiciones imperiales y una historia de persecución contra un grupo étnico local. Para muchos en la izquierda, no es lo suficientemente “occidental” como para preocuparse y, por lo tanto, sus víctimas son invisibles.”

Hemos de considerar que la guerra de Turquía contra Afrin es un ataque no solo contra la Federacion Democratica del Norte de Siria, sino tambien contra la democracia.

 

Fuentes: Ahvalnews, Debka, Wall Street Journal