El pasado 8 de Diciembre se celebro en Londres Kurdish Art Fair evento donde se realizaron exposiciones para mostrar algunas de las mejores obras de arte de pintores, fotógrafos, escultores e ilustradores kurdos, donde se brinda a los amantes del arte y artistas la oportunidad de reunirse, explorar, descubrir y documentar sus trabajos.

 

Kurdish Art Fair fue fundado en 2016 por dos personas, Sevcan Yuksel Henshall y Yuksel Adiguzel, quienes compartieron el objetivo de crear eventos para mejorar el disfrute y la creatividad de un grupo étnico que florece con talento y pasión. El objetivo primordial es proporcionar una plataforma para que los artistas kurdos emergentes exhiban su trabajo.

Algunos de los artistas que han expuesto sus trabajos en la Feria de Arte Kurdo de 2018 han sido: Zehra Doğan, Sevcan Yüksel Henshall, Yüksel Adıgüzel, İlyas Kırkan, Shorsh Saleh, Janet Biehl, Jasım Ghafur, Kae Bahar, Mattına Hiwaizi, Sazgar Abdalkarım Abdalrahman, Soniya Ahmed, Yeter Aydemir, Sevgi Kaymak, Erem Kansoy, Dilan Ulusoy, A. Ender Cemgil, Kale Doğan et Raman Aso.

El Kurdish Art Fair 2018 ha estado dedicado a la artista y periodista kurda en prisión Zehra Doğan.

Pero quien es Zehra Doğan, se preguntaran muchas de las personas que lean este articulo.

El 24 de julio de 2018, el periódico «El Mundo» publicaba un articulo con el titulo «Zehra Dogan, la pintora kurda presa de sus obras» y mas adelante contaba «Zehra Dogan duerme en una prisión de Turquía por pintar un cuadro. La obra proyectaba la destrucción en la ciudad de Nusaybin, en el suroeste turco de mayoría kurda, tras los sangrientos choques entre jóvenes armados y ejército turco durante 2015 y 2016. Para el juez que la condenó a dos años y 10 meses de prisión, aquellos trazos sobre el lienzo, que paradójicamente reproducían una fotografía tomada por un medio estatal turco, alimentaban un delito de propaganda terrorista.»

Zehra Doğan junto con otras veinte detenidas en Junio de 2017 fue transferida a la prisión militar de Tarso a finales de Octubre. Ni su familia ni sus abogados fueron informados del traslado con antelación.

 

Zehra Doğan nació en el seno de una familia kurda de Diyarbakır/Amed, ciudad milenaria, capital del Kurdistán turco. Transcurrió su infancia encaramada a las ramas de una morera que franqueaba la terraza de la vivienda familiar. Cada noche cumplía el mismo ritual: ascendía a la cima del árbol y se recostaba en una plataforma de madera que su padre había construido para que pudiese contemplar los cúmulos de estrellas mientras fantaseaba con surcar las profundidades infinitas del universo. Se acurrucaba en el regazo de su madre y escuchaba atenta el relato de los entresijos del mundo celeste.

Cursó estudios de Bellas Artes en el sudeste Anatolia, en la ciudad de Dicle.

Pero la experiencia vital de una joven kurda nacida en 1989 no podía sortear el escenario de marasmo y tensión que se respiraba en el Kurdistán del Norte tras décadas de opresión y violencia estatal. De modo que estuvo confrontada tempranamente a la siguiente ecuación: o se resguardaba en casa, porque tal y como repetía su madre si te asomas a la calle te asesinarán, o bien salía y testimoniaba las matanzas que perpetraba el Estado entre su gente. Zehra optó por la segunda opción. El 8 de Marzo de 2012 creó junto con otras compañeras kurdas la primera agencia de prensa compuesta íntegramente por mujeres, JINHA. El malogrado reportero argentino Alejandro Haddad dejó constancia de esta aventura en una entrevista en la que se aprecia la arrebatadora sonrisa y cándida juventud de Zehra y sus compañeras. Por aquel entonces nadie podía imaginar que cuando se cumplía un siglo del genocidio armenio el Estado turco estuviese preparando un etnocidio cuyos tentáculos alcanzarían incluso al Kurdistán sirio.

A comienzos de 2015 la agencia Jinha publicó una serie de reportajes realizados por Zehra Doğan en compañía del fotógrafo Refik Tekin en los que recoge el testimonio de horror y desesperanza de las mujeres yazidíes que habían conseguido escapar de las garras del Daesh. Informó que habían secuestrado y violado a cerca de 7000 mujeres, sirviéndose de algunas como bombas humanas. Esta crónica le valdría el premio Metin Göktepe (en honor al periodista asesinado en 1996). Zehra dedicó el galardón a la memoria del reportero Deniz Fırat, fallecido mientras grababa los ataques de Daesh y a las mujeres de las YPJ, que resistían en Kobanê y en Sinjar.

2015 fue testigo presencial de la barbarie que asolaba su región, cubriendo las matanzas de Cizre, Dargeçit, Sinjar y Rojava. Durante el estado de sitio de Nusaybin permaneció 5 meses encerrada en una casa junto con diputadxs y alcaldes/as de los pueblos limítrofes. No cesó de informar acerca de las atrocidades perpetradas por el ejército turco. Divulgó el mensaje de paz de una niña kurda atrapada bajo los bombardeos y realizó un dibujo digital que reproducía la destrucción de Nusaybin por los tanques del ejército, ambas noticias le valdrían una inculpación por “propaganda terrorista”. Tras 141 días de prisión preventiva en Mardin (periodo de fértil actividad durante el cual realizó una serie de lienzos que fueron expuestos en Diyarbakır, bajo el título “141”), quedó en libertad condicional en Diciembre de 2016. Al cabo de dos meses un tribunal local corroboró la condena de 2 años, 9 meses y 22 días de prisión. Pero Zehra no acudió a la lectura del veredicto. Vivió en clandestinidad durante 3 meses, encerrada en casa de unos amigos, atormentada por el recuerdo de los cuerpos sin vida de los que hablaba en sus reportajes, cadáveres que se infiltraban en su habitación y se tendían junto a ella, en una escenografía macabra que le hacía pensar que efectivamente estaba perdiendo la razón. Utilizó como soporte para sus dibujos las páginas de los periódicos que recopilaban los casos de torturas, masacres y asesinatos a sangre fría que se iban sucediendo ante la pasmosa indiferencia del mundo, tal y como recoge el título de una de sus creaciones de aquella época: El estado destruye, la Unesco contempla.

El 12 de Junio de 2017 abandonó su escondite con el propósito de visitar a su familia. Fue detenida en un control rutinario y encerrada en la cárcel de mujeres de alta seguridad de Diyarbakır, bastión de la resistencia kurda, considerada una de las 10 prisiones más tenebrosas del mundo.

A pesar del pretendido aislamiento no ha cesado de pintar ya que el personal penitenciario no le permite disponer de material de dibujo. Esta estrategia punitiva, en lugar de amedrentar el carácter y la perseverancia de la joven artista kurda ha logrado por el contrario encomiar su ímpetu combativo y confirmar su apuesta de resistencia a través del arte. Elabora colorantes sirviéndose de diversos elementos, restos de alimentos, excrementos de pájaros e incluso sangre menstrual. Con frecuencia los guardianes de la prisión confiscan sus creaciones y pigmentos, ante lo que ella reacciona con vehemencia: Yo dibujo, ellos destruyen, vuelta a empezar.

 

A continuación las respuestas que Zehra Doğan envío a través de sus abogados, para el reportaje publicado en Gazete Karınca por parte del periodista Neğşirvan Güner.

 

Tras un primer arresto, que usted denominó “141 días* “, ha vuelto a ser encarcelada y a aquellos 141 días se ha sumado un año más. ¿ Qué desearía comentar?

*(“No sé para qué nos meten en la cárcel, salimos siendo más fuertes”. Zehra Doğan pronunció estas palabras en 2016, tras haber permanecido 141 días en la prisión de Mardin. Mientras esperaba a que se celebrase su juicio, tuvo la oportunidad de disfrutar de un breve periodo de libertad.)

Había transcurrido muy poco tiempo desde mi primera encarcelación cuando me arrestaron de nuevo. Llevo ya un año en prisión. Se dice que el tiempo transcurre lentamente… Aquí transcurre a la velocidad de la luz. Ni he visto pasar los días. Leemos, escribimos, dibujamos sin cesar. Lxs prisionerxs políticos han instaurado un estilo de vida. Cada uno de mis instantes está cubierto. Cuando llega una nueva presa se adapta a este ritmo. Yo también me he acostumbrado.

Lo único que puedo expresar con respecto a mi condena, es que soy una más entre las decenas de miles de personas sobre las que el poder concentra su odio, en esta especie de comedia absurda que se ha ido instalando durante los últimos años. Y me siento bastante orgullosa de formar parte de este colectivo, ya que en el periodo que atravesamos es obvio que lxs “culpables” de hoy serán lxs “legtimxs” de mañana.

Amar la vida requiere dar sentido a la propia existencia. Este ha sido un año de aprendizaje, en el que he tomado las riendas de mi vida.

Nos consta que puesto que le han condenado a una permanente escasez de medios, usted continua elaborando sus creaciones utilizando para ello útiles “dispares”. ¿En qué fase se encuentra en la actualidad? ¿Consigue dibujar o bien se lo impiden las directrices opresivas?

Estoy sometida a una censura monumental. Cuando nos registran escudriñan cada dibujo con lupa. Me confiscan los bocetos que he realizado sirviéndome de residuos, excrementos de pájaros, sangre menstrual. Me han requisado veinte dibujos. Y después me han dicho, “Está prohibido así que los hemos destruido”. ¿Qué significa destruir? ¿Por qué tienen que destruirlos, son acaso coches bomba? Pero no me he afligido. No merece la pena estar triste. Son ellos los que deberían estar apenados e incluso avergonzados. Puesto que me inspiro en una lucha que exige no arrojar la toalla, debo estar a la altura. No se trata de un posicionamiento personal, sino la necesidad de pelear por aquello en lo que creo.

Hagas lo que hagas debes actuar de modo militante. Ya que formas parte de un pueblo oprimido. Yo veo las cosas de esta manera: si destruyen mis dibujos deduzco que han comenzado a comprender lo que significa el arte y el mensaje que estoy intentando divulgar. Además son numerosos los artistas contemporáneos que realizan obras de carácter efímero. Ellxs procuran captar la atención no ya de su labor artística sino del proceso de realización, de su práctica creativa. Estimo que las obras que me han confiscado forman parte de ese género. De manera que ejecuto un arte de performance. Yo dibujo y ellos confiscan y destruyen. No son pocos los que respaldan este tipo de arte. En esta labor concreta participan más de treinta mujeres.
En ocasiones no basta con leer e investigar para encontrar el rumbo, el talante que queremos dar a nuestra vida. Cuando las personas son receptivas–y este consentimiento se otorga con afecto- podemos compartir números conocimientos y aprendizajes.

Cada acontecimiento es una experiencia. Aquí disponemos de una base sólida, instaurada en el marco de numerosas experiencias. Esta infraestructura se asienta en la resistencia implantada en la “mazmorra de Amed” [siniestro apodo de la cárcel de Diyarbakır]. Las luchas que aquí se llevaron a cabo forman parte de los manuales de historia. Cada año se añaden nuevas resistencias, que van consolidando la existente. Es la razón por la que no nos sentimos desesperados en absoluto. La cabeza se activa y concentra permanentemente. Cada una ejerce según sus conocimientos. Yo me dedico al dibujo y a los relatos.

Utilizando alimentos y desechos creo material con el que dibujar. Transformo la sangre menstrual que tanto rechazo produce en la sociedad en labor artística. Elaboro pinturas con diversas elementos, el verde con la ensalada, el amarillo con el cúrcuma, el marrón con el café, el azul con la lombarda, el blanco con la aspirina y otros tonos con la cáscara de la granada, el excremento de los pájaros, la pasta dentífrica… Las páginas de los periódicos, las ropas y la lencería se convierten en mis lienzos. Fabrico pinceles a base de plumas de pájaro y cabellos. Al fin y al cabo no disponía de tanto material cuando estaba en el exterior. De modo que no me falta nada, por el contrario, tengo de todo.

Además he iniciado un proyecto, estoy elaborando un cómic que relata nuestra vida diaria. Y avanza muy bien.

El hecho de que continúe pintando no se resume a una cabezonería. Son ellos los testarudos. Intentar impedírmelo con tamaña insistencia es absurdo, se trata de una obcecación idiota. Es tan absurdo como colocar un cojín en el rostro de una persona y decir “qué cabezona es, sigue peleando para poder respirar”. El individuo que se ahoga intenta instintivamente salir de ese trance y respirar. Respirar es vivir. Y mi respiración es mi arte. Es mi manera de luchar instintivamente contra las enormes manos que obstruyen mi nariz.

Picasso respondía a quienes le preguntaban por el significado del arte: “Si lo supiese me lo guardaría para mí”; el arte es la esencia de la verdad. Simboliza el combate en busca de la verdad. Por esta razón no se le puede otorgar una descripción precisa. La realidad es arte. Y únicamente aquellxs que se arriesgan a quemarse para alcanzarla pueden captar su esencia. Como en el cuento de las tres mariposas que descubren el fuego. [NOTE – Extracto de una carta previamente citada: La primera mariposa se acerca al fuego, lo rodea y vuelve exclamando “Está caliente”. La segunda se acerca al fuego, regresa y dice “Es luminoso”. La tercera danza alrededor del fuego y después, atraída por su magia, se lanza a las llamas. “Es la única manera de absorber la realidad del fuego”]. La tercera mariposa ha comprendido lo que es el fuego, pero no ha podido regresar para contárnoslo. El sabio que descubre la verdad es el que arde en las llamas y no vuelve jamás. El arte es mi altar, pero no puedo expresar al detalle lo que significa. Porque ni yo misma lo sé.

Mientras permanece en prisión, las exposiciones se van sucediendo. Y no se trata en absoluto de muestras de galerías marchantes. En realidad, desde este punto de vista, como artista usted se sitúa en una posición diferente. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Los temas que abordo en mis lienzos son el fruto de la percepción de los propios testigos. Yo no dibujo únicamente lo que veo, sino que cumplo con mi deber. Ninguna de mis creaciones es personal o subjetiva. No son de mi propiedad. Es la razón por la cual las exposiciones en el extranjero se organizan de manera colectiva. Allí consta el trabajo y el sudor de muchas personas. Se trata de la labor colectiva de la prensa kurda, de Kedistan, de PEN, de Amnistía, Artist at risk, Voice Project… Es lo que convierte las muestras en eventos calurosos que no se asemejan en absoluto a las muestras de carácter comercial.

El artista disidente chino Ai Weiwei ha escrito una carta pidiendo su liberación, Banksy el artista británico del Street art, conocido por sus grafitis, ha realizado recientemente una obra en Manhattan, Nueva York, como protesta por su encarcelamiento. Nos gustaría conocer su reflexión y opinión al respecto. ¿Podría compartirlo con nosotros?

Para mí el respaldo de Banksy y Ai Weiwei son muy significativos. Para una prisionera es muy importante sentir que su obra es comprendida y en cierto modo justificada. Es lo que estimula nuestra determinación y nos hace sentirnos más fuertes. Nos decimos “Efectivamente esta vía puede ser también una manera de luchar”. Me emocionó muchísimo que Banksy utilizase una de las avenidas más concurridas de Nueva York para exponer a escala gigante el dibujo de Nusaybin destruida, uno de los motivos de mi condena. Teniendo en cuenta que me encarcelaron para que la aberración que había retratado permaneciese oculta del gran público y nadie pudiese contemplarla, aquel dibujo expuesto en grandes dimensiones a la vista del mundo, ha sido como una bofetada brutal para ellos. Y se ha vuelto a denunciar, una vez más, a los verdaderos culpables.

 

En calidad de periodista, ¿qué pregunta se formularía a sí misma?

Quisiera responder a su pregunta “qué pregunta se formularía a sí misma”. Cuando rememoro el pasado pienso en la última pregunta que hacía siempre a mis entrevistados, les decía: “Para concluir, ¿qué desearía añadir?”. En lo que a mí respecta respondería lo siguiente:

A mi juicio la vida es política, el arte es política. El mío al menos. Procuro afrontar todas las situaciones a través del arte. Siempre ha habido individuos que han relatado los acontecimientos mediante palabras, sigue habiendo personas así. Comencé a ejercer la labor de periodista en una época en la que arrestaban a miles de personas, entre ellas numerosos colegas, alegando que eran miembros del KCK (pretexto inventado con el objetivo de acusarles de un delito de pertenencia a una organización terrorista). En la actualidad somos nosotrxs lxs prisionerxs. Pero me consta que en esta eatapa tan difícil están encerrando a otros muchos periodistas. Es una tradición. No son capaces de prescindir de ella. Tiene carácter vocacional.

No soy la única rehén. En estos momentos mantienen encerrados a más de un centenar de periodistas y docenas de artistas. Creo que en el periodo actual los periodistas y artistas deberían de ser más ruidosos a la hora de defender un mundo en paz y denunciar esta vida siniestra, esta ficción transformada en una distopía escalofriante. No olvidemos que disponemos de una respuesta sólida frente a un poder que estima traidores a aquellos que no comparten su opinión. No debemos permitirles que decidan quiénes somos, lo que queremos, nuestra manera de vivir.

Es inevitable que una sociedad que calla desaparezca. “Manifestar los principios” es la más hermosa de las acciones. Hablar es el arte de expresar el pensamiento. No nos callemos.

Estos son algunos extractos de diferentes cartas enviadas por Zehra Doğan desde la cárcel:

Cárcel de Amed (Diyarbakır) de noviembre de 2017 a agosto de 2018

«Siempre me preguntan: ¿por qué las mujeres que dibuja siempre están tristes?» No lo hago voluntariamente. Dibujo y miro, todos están tristes … ¿Qué mujer que es testigo de lo que está sucediendo en estas tierras podría ser feliz?

«La mujer ha sido objetivo a lo largo de la historia». Dondequiera que los estados patriarcales reinan, hay desprecio, violencia, masacres, guerras. Y los primeros objetivos de esto son las mujeres. Las mujeres, en diferentes lugares con diferentes métodos, fueron consideradas inexistentes, su voluntad se rompió, sufrió violencia y masacres, y continúa hoy. Nosotros, que hoy nos transformamos en mujeres autómatas, tenemos mucho que hacer … Tenemos muchas luchas para luchar «.

«Las mujeres deben entender la realidad de la hegemonía. El problema no se limita a la violencia del esposo, parientes, amante o amigo. Necesitamos saber que este es un concepto de poder arraigado e histórico. Mientras existan las leyes existentes y la espiral de la modernidad capitalista, nunca seremos libres. «Las mujeres, que hemos sido explotadas desde la destrucción del culto diosa-madre, debemos darnos cuenta de que estamos esclavizados en una vida patriarcal, construida durante milenios, y sufrir todo tipo de violencia».

«Estamos atravesando una era en la que el cuerpo de mujeres se transforma en una herramienta para la producción y el crecimiento de la fuerza laboral trabajadora, y las mujeres son consideradas como una máquina de producción que opera fuera de su propio control. . Estamos pasando por un momento en que la sexualidad se transforma de la mano del poder, donde las mujeres se transforman en esclavas que ofrecen servicios de tráfico sexual. Opresión, violencia, violación, muerte …

«Como mujeres, debemos enfrentarnos a la relación sujeto-objeto, inventada por el poder patriarcal. No solo debemos dejar la posición del objeto, sino también romper esa relación y luchar por la verdadera vida natural «.

«De hecho, durante milenios donde los dominantes continúan, la tradición de la sociedad natural todavía existe en paralelo, incluso si se encuentra en el estado de migajas conservadas, dentro de las mujeres. Debemos alimentarnos de este conocimiento común e histórico. Una vida democrática no puede establecerse sin las mujeres y sus luchas. Porque solo las mujeres pueden cambiar un mundo patriarcal »

Zehra Doğan

 

[…] “Últimamente me duermo observando tu estrella. Me aporta una serenidad inaudita. Tu idea ha sido genial. La estrella de plástico fosforescente pegada a mi litera me va a acompañar durante dos años. Voy a vivir junto a una estrella artificial hasta el 24 de Febrero de 2019, como si se tratase del verdadero cielo. Una cosa es convencerse de ello, pero el hecho de estar condenada, es decir castigada de esta manera, me parece absurdo…”

[…] “Esta noche, como viene siendo habitual, me acerco a la ventana con la esperanza de contemplar cúmulos de estrellas. Pero en vano. Es como si las estrellas estuviesen enojadas con la cárcel y se negasen a asomar. Una sola estrella resplandece en lo alto. Sin embargo toda mi infancia ha transcurrido en esta ciudad. Solíamos dormir en la azotea. Antes de acostarme me acurrucaba en brazos de mi madre y le pedía que me hablase de las estrellas, una y otra vez…Con la vía láctea sobre nuestras cabezas mi madre me señalaba cada constelación y me contaba su historia.

Se trata del mismo cielo, la misma ciudad, pero las estrellas están ausentes. ¿Será que se esconden en algún lugar? ¿O será que la ciudad ha ido creciendo poco a poco y que las luces sucias y artificiales lo dominan todo? ¿Será que no las vemos? ¿O no las veo por culpa de la ubicación de la prisión o porque el cielo estrellado queda detrás de nuestro barrio?

Echo tanto de menos el cielo. No lo puedo describir…

Antes de mi nacimiento mis padres plantaron en el patio, delante de casa, dos moreras. Con el paso del tiempo los árboles crecieron. Mientras tanto nuestro familia también aumentaba. Mis padres añadieron una planta a la construcción original. Pero no tallaron las moreras. Los árboles franqueaban la terraza que habían levantado en la primera planta. Luego mi hermano se casó y puesto que nos faltaba espacio añadieron un nuevo piso a la casa. Pensando en los árboles hicieron dos orificios en ambos lados de la terraza para que los troncos pudieran pasar. De manera que aquella vivienda, que había sido construida con nuestro esfuerzo, se convirtió en un paraíso dotado de dos moreras que se extendían brindándonos sus fértiles ramas.

Mi infancia transcurrió en aquellos árboles. Trepaba hasta las ramas más altas y observaba las estrellas. Pero era muy peligroso. Imaginaos una niña subida a la rama de un árbol a una altura equivalente a un segundo piso…Saltaba de rama en rama, como un mono. Mi familia decidió que no podía seguir así de modo que instalaron una plataforma de madera en la cima para que pudiese sentarme o acostarme sobre ella.

A partir de aquel instante empecé a pasar todo mi tiempo allí, fantaseando, contemplando las estrellas. Sentía que surcaba las profundidades infinitas del universo. Como si la Verdad del universo me enviase mensajes a través de las estrellas centelleantes, para que yo la comprendiese. Como si la materia del universo murmurase en mis oídos por medio de las estrellas que asomaban en el cielo, desde posiciones y profundidades concretas. Yo no necesitaba escribir, ni hablar, ellas saciaban mi curiosidad, respondían a mis preguntas.
Ese es el susurro que echo de menos…”

La de hoy es una jornada “repugnante”

La jornada se antoja nauseabunda. Un día tórrido, enterrado en la matriz de la Historia, suspendido en algún lugar, que anestesia el cerebro a cada instante, con ese ruido mecánico que no cesa…

La vigilante abre la puerta y anuncia “Que venga Zehra Doğan, el guardián jefe quiere hablarle”. Atravieso la puerta acompañada de Meral, la representante de nuestra zona, mientras me digo a mí misma “¿Qué crimen habré cometido en esta ocasión? ¿Cuál será el dibujo de la discordia?”. El guardián jefe espera en el pasillo. Se pone a hablar con un gesto relativamente amable, como queriendo decir no sé cómo expresarlo… “No se enoje conmigo pero al parecer está dibujando con sangre, ¿es eso cierto?” me pregunta con una vergüenza patriarcal. Evita utilizar la palabra “menstrual” y se limita a decir “sangre”.

Respondo al hombre, mostrándole que no hay ningún motivo para excusarse o sentirse culpable, “sí”. “Deje de hacerlo, el personal de la cárcel está asqueado, tiene miedo de infectarse” me espeta. Y la vigilante que le acompaña añade “sí, es repugnante”. Este veto me pilla desprevenida, no me esperaba algo así.

Puesto que soy la propietaria de esa cosa repugnante, sintiéndome responsable, respondo al instante: “¿Repugnante? Lo que resulta repugnante es que nos encontremos encerradas aquí injustamente y que para colmo no me autoricen el acceso a útiles que en mi condición de artista me son imprescindibles. Lo que tengo que soportar aquí es vomitivo. De manera que solo puedo replicar contra este estado repugnante utilizando algo que la sociedad y el poder patriarcal perciben como tal. Es decir, la sangre menstrual. Solo puedo definir esta repulsión cotidiana utilizando algo que os resulta repugnante a vosotros, la sangre menstrual. Si estáis asqueados es que he logrado mi objetivo”.

Me hubiese gustado explicarles que la sangre menstrual detentaba una connotación sagrada en la Historia, que no se trata de algo asqueroso, ni de microbios, que ciertos aborígenes y comunidades tribales la utilizan para curar heridas. Pero carezco de ánimo y de todos modos ellos no tienen paciencia para escucharme.

El guardián jefe, al comprobar mi determinación transforma su discurso en un asunto de conciencia “Si tuviese conciencia no haría algo que repugna a las personas y les expone a una infección. Yo desde luego, si la tocase no saldría del cuarto de baño en todo el día” me dice. Doy por zanjado el tema respondiendo: “Sería estupendo si el argumento de conciencia fuese recíproco. Y que usted pudiese también revisar la suya cuando de forma arbitraria se niega a facilitarme material de dibujo. De nada me sirve ese argumento, la conciencia no funciona si se le ponen barreras, únicamente ve la luz aquello que existe”.

El hecho de que me digan todo esto demuestra que hace tiempo ya que he ganado. Son siempre los derrotados los que suplican a los vencedores. En este caso soy yo la más fuerte. En mis manos tengo un arma muy poderosa y no saben qué hacer frente a esta situación. Así que recurren a la conciencia con el objetivo de frenarme. Sé lo que significa la conciencia, lo he aprendido combatiendo en algo en lo que creo. Lo único que nos queda es precisamente escuchar la voz de la conciencia. Y yo la escucho siempre. Y me dice “sigue adelante con tu arte, no pares de dibujar y escribir pase lo que pase”. Yo le hago caso y decido continuar.

Es lo que sucede cuando se es mujer en un sistema patriarcal. Desde hace cinco mil años nos consideran malditas, repugnantes. Es propio de las religiones monoteístas maldecir su propia simiente, la semilla que las creó, los óvulos…En el judaísmo una mujer que tiene la regla no toca ningún objeto, come en un plato diferente, duerme en otra cama e incluso la sacan de casa, para que no ahuyente el bienestar. Se supone que el individuo que la toca se contamina. Cuando finaliza el ciclo menstrual la mujer se lava, rompe el plato y tras haber hecho sus ofrendas, regresa a casa. En el islam es parecido. La mujer que tiene la regla no puedo rezar, ni postrarse, ni ayunar. No puede entrar en la mezquita. Los guisos que cocina no son comestibles, los alimentos que toca se alteran. Judaísmo, cristianismo o islam, la hostilidad de las religiones patriarcales hacia las mujeres es así. Encerrarlas, maldecirlas.

Es lo que me anima a llevar a cabo este proyecto. He querido que todxs lxs sociedades patriarcales lo perciban, que sientan asco de la mujer repugnante.

Imaginad un diputado, una representante encarcelada…De ahí mi decisión de dibujar los planes de Leyla Güven, ya que las fotos están prohibidas y no disponemos de papel. De manera que dibujo sobre un papel desgarrado, el que se usa para embalar limones. ¿No os parece esta simple circunstancia, es decir que ni tan siquiera tengamos papel para dibujar, un acto en sí repugnante?

En fin, os toca a vosotros opinar lo que es repugnante, si mis dibujos o mi día a día.

Zehra Doğan
Agosto de 2018, Mazmorra de Amed

Al amanecer, la madre Sisê saca sus zapatillas de plástico de debajo de la cama. Afuera, está lloviendo gatos y perros, el cielo está plomizo. Ella tropieza por las escaleras, sujetándose a la pared con sus manos blancas y temblorosas. Rápidamente Evin, la guardia de ese día, tira su silla hacia la ventana. Como un cliente habitual en un restaurante, siempre en el mismo asiento en la misma ventana, la Madre Sisê lentamente saborea las gotas de lluvia que caen. Ella tiene mucho tiempo para hacer eso.

Cabello blanco trenzado, collar de ámbar, vestido floreado, calcetines de punto, bufanda azul y, lo más importante, su apariencia digna de ortografía Sisê, permanece erguida en la ventana, a pesar de su cuerpo viejo y cansado. La Madre Sisê permanece en silencio durante el día y permanece inmóvil. Sin embargo, llama a Astera, herida en combate en Rojava, de quien cuida, «come algo» y, a veces, toma a Dersim de rodillas, que se arremolina alrededor de ella como una polilla. “Xizir xizir Dersim guneka” (que significa: Dios es un desperdicio para Dersim). Quizás esa es la mejor respuesta que se puede dar al encarcelamiento de una niña de dos años con su madre. Dersim es guneka, pero la Madre Sisê es digna.

A pesar de sus graves enfermedades, su edad avanzada, no he escuchado una sola queja de ella. Ella se enoja con aquellos que se desmoralizan y pierden su motivación: “Tomé la noticia de la muerte como mártires de mis dos hijos y no me quejé. Seguí con la vida. Dejar que las cosas nos depriman no nos conviene «, dice ella cada vez. Si le preguntas qué la conmueve, debes saber que estamos en Tarso, verás, un lugar donde cada derecho se obtiene a un costo y en riesgo de tortura. Cada semana, la puerta se abre y llevan a un amigo a la celda de aislamiento. La acompañamos con aplausos y consignas. Y la amiga que se va nos deja con una sonrisa en su rostro y al sonido de youyous. Eso es cuando una pequeña lágrima se desliza desde los ojos de la Madre Sisê hasta su mejilla algodonosa.

Desde la mañana hasta tarde en la noche, sentada en su silla, observa el paseo desde su ventana con puertas de hierro. Muda, y sin embargo, extrañamente, ella está ahí en cada momento de nuestra vida. Cada vez que paso junto a ella, veo y aprendo la verdad de sus ojos llenos de rayos azules, y me sorprende. En verdad, ella lo expresa todo a través de sus ojos.

Desde mi llegada, quise dibujar un retrato describiéndola.

Me pregunté cuál era la mejor manera de representar a la Madre Sisê y no pude encontrar la respuesta. Finalmente, hoy, me senté frente a ella y decidí seguir mi impulso del momento.

Había leído en el periódico el artículo de Fatma Koçak y Bekir Avcı sobre Malva (artista kurda). Escribieron que «en las obras de Malva no hay nada relacionado con el llanto, el sufrimiento o la ira, y sin embargo, podemos sentirlos». En ese momento, me dije que sí, la Madre Sisê es como una obra de Malva. Si Malva pudiera ver a la Madre Sisê, estoy seguro de que, de todos modos, estaría horrorizado.

En verdad, la Madre Sisê no necesita hablar para ser entendida. Más allá de su sonrisa, no encontrarás nada en su rostro que registre el sufrimiento. Y sin embargo, cuando la miras, sientes a la médula de tus huesos todo lo que ella ha vivido, el grito que resume todos los sufrimientos de los kurdos.

Si me preguntas cómo logra eso con la sonrisa vacilante en su rostro, tal vez nunca lo descubramos.

Es un retrato que separa todas las expresiones habituales. Ves una película, el actor expresa su sufrimiento, jugando un papel convencional. La expresión de la felicidad es un rostro feliz. Conocer a alguien requiere un poco de comunicación, este es un hecho bien conocido. A todo eso, la Madre Sisê dice «¡Fiddlesticks!»

Por eso digo que la resistencia de la Madre Sisê es una figura.

Por fin, termino su retrato y se lo enseño. Una sonrisa alegre florece en su cara. Las lágrimas llegan a sus ojos. «Hak rora razi bo» me dice, besándome en la frente.

Colgamos su retrato en la pared. Pequeño Dersim, salta delante de él, sopla besos y grita «¡neno, neno!»

Zehra Doğan
2 de diciembre de 2018, prisión de Tarso.

Finalizamos este articulo con la carta que la artista envío ilegalmente desde la prisión al  artista del «street art» británico Banskey.

Querido Banksy,

Te escribo esta carta prohibida desde una ciudad proscrita, desde una cárcel con un historial repleto de torturas sanguinolentas. Durante mucho tiempo he estado privada de correspondencia ya que nos impusieron una sanción disciplinaria por negarnos a vestir el uniforme presidiario y haber cantado una canción en kurdo. Por esta razón te escribo esta misiva de agradecimiento a hurtadillas.

En primer lugar me gustaría hablarte del ambiente que reinaba aquí cuando todavía ignorábamos la existencia de la hermosa obra solidaria que has realizado en compañía del querido Borf. Aquel día, como venía siendo habitual, estábamos furiosas, tuvimos que taparnos los oídos para protegernos del ruido terrorífico de los aviones de guerra que sobrevolaban el cielo con el objetivo de bombardear nuestros hermosos campos, montañas y ciudades. Durante aquellas jornadas, prácticamente a todas horas, tuvimos que soportar el estruendo provocado por la atroz intervención de las fuerzas opresoras. Se trata de un sentimiento indescriptible, porque al margen de escuchar el estrépito somos conscientes de que cada avión que despega se dispone a matar en las inmediaciones a nuestros hermanos y hermanas, parientes, seres humanos y animales, luego descubriremos a través de los diarios la noticia de la muerte de personas conocidas. Era una de aquellas jornadas. Supimos que habían matado en Afrin a la hija de una compañera presa y que su hijo estaba herido de gravedad. El mismo día nos enteramos también del suicidio de un prisionero que se había estrangulado utilizando los cordones de los zapatos. Por definirlo de alguna manera, la muerte rondaba cerca.

En semejantes ocasiones resulta difícil soportar la vida. Mientras comentábamos “nadie comprende que tenemos razón, que intentan eliminarnos y aunque sea evidente, prefieren permanecer silenciosos y limitarse a llevar una existencia ficticia en una vida colmada de mentiras”, una amiga atrapó los periódicos desde la mirilla de la puerta de chatarra. Y fue así como descubrimos tu obra inspirada en Nusaybin y en mi persona, en la que denuncias mi encarcelación. En el preciso instante en el que me sumergía en la pesadumbre, nos proporcionasteis a todas mis amigas presas y a mí una alegría maravillosa.

Aunque estéis lejos de mí, de las gentes de estos parajes, habéis aportado la mejor de las réplicas frente a este orden retorcido, que ni tan siquiera puede soportar un simple dibujo. Lo que de verdad aterra a este país sumido en la oscuridad, transformado en un matadero, que provoca un derramamiento de sangre entre las gentes que están en lo cierto, que se enfrentan a la opresión, la persecución, es el hecho de verse enfrentados a su propia realidad, como si se viesen plasmados en un espejo. Es lo que vosotros habéis hecho. Habéis reflejado en Nueva York, un lugar visible para todo el mundo, la imagen de Nusaybin cuyos habitantes han sido aniquilados, destruida por culpa de las bombas. Gracias a vuestro apoyo el dibujo ha tenido verdadera repercusión. Cuando realicé aquella obra y me encerraron argumentando que “incitaba a las personas al odio y a la revuelta” me quedé sorprendida, aunque la verdad sea dicha ya nada sorprende en este país. Pero al leer la noticia de vuestra acción comprendí que aunque estoy pagando un precio muy alto ha merecido la pena, ya que logré plasmar la realidad de Nusaybin.

Según palabras de Jean Jacques Rousseau el arte acabó cuando finalizó el periodo neolítico y se impuso el orden jerárquico. Yo comparto esta opinión. Sin embargo tal y como formula Marx, el progreso no se produce de manera lineal, la humanidad debe avanzar siguiendo otros esquemas. No es posible que culmine una era, desaparezca todo rastro y de comienzo una nueva. Me consta que el neolítico inspira a determinadas sociedades. Es el caso de las gentes de estas tierras que se niegan a aceptar que el bien haya desaparecido por completo, que hayamos iniciado una época en la que reina el mal absoluto. Si pensamos así ya no tendremos razones para luchar por la bondad. Siguiendo esta convicción prestamos atención a una verdad que se va filtrando a través de la historia y las diminutas partículas del universo.

Al fin y al cabo es lo que demuestra vuestro acto, ¿no es cierto? Vuestra obra me confirma que el arte no está muerto, que aún existe. Aunque me encuentre presa, ahora que tengo conocimiento de semejante obra, ¿puedo seguir considerándome prisionera? Me siento amparada por una serie de personas, algo que nunca antes había experimentado. Y lo que es más extraño, mientras los que me someten y me obligan a expresarme en su idioma no me comprenden, individuos que utilizan otras lenguas y viven en otros parajes, sí lo hacen. El arte se transmite al margen de las barreras del lenguaje. Podríamos hablar largo y tendido sobre este tema.

Nunca podré agradeceros lo suficiente, a ti y a Borf, lo que habéis hecho por mí. Jamás hubiese imaginado que un día un dibujo mío se exhibiría en una ciudad como Nueva York. El apoyo que me brindáis es algo inverosímil, incluso para alguien como yo, que pasa 12 horas al día entre ensoñaciones. Os doy las gracias, por vuestro gesto. Gracias a vuestra solidaridad me siento más fuerte y ahora dibujo Afrin. Porque merece la pena.

Aunque Turquía siga siendo una gran prisión para muchxs, ¡es nuestro deber exigir la liberación de nuestra amiga Zehra!

AVISO: Zehra no recibirá ninguna carta dirigida a la prisión de Diyarbakır.

Nueva dirección: 

Zehra Doğan C-3
Tarsus Kadın Kapalı CİK 
Alifakı Mahallesi Alifakı sokak 
Tarsus – MERSİN
Turquía

Site Web Official zehradogan.net | Zehra’s videos Facebook @freezehradogan  | Twitter @zehradoganjinha 

Traducidos al francés una serie de textos de Zehra, así como extractos de cartas. Aquí PDF

Fuentes;

http://www.kedistan.net

https://jinnews.com.tr/en

Home

https://www.elmundo.es

Sözün yükünü taşır

Avispa Midia

https://anfespanol.com/