¿Qué cosas más graves tienen que ocurrir para que, como anunció Margarita Robles, se solicite la retirada del contingente español?

 

Cuando comenzó la invasión turca de Rojava, región kurda del norte de Siria, Margarita Robles, ministra de Defensa, dijo que si la situación se agravaba España retiraría los misiles Patriot de la base de Incirlik, donde salen los aviones que atacan a los kurdos. Casi dos meses después, la situación no puede ser más grave: unas 300.000 personas -70.000 niños- han tenido que huir de sus hogares; la zona ha sido ocupada por milicias islamistas que actúan bajo la bandera del llamado Ejército Nacional Sirio; se suceden las denuncias de ejecuciones sumarias, secuestros y saqueos generalizados en las localidades abandonadas. Para aterrorizar a sus habitantes, estas milicias, antes de iniciar la ofensiva, difundieron mensajes anunciando que degollarían a todos los infieles, refiriéndose así a quienes respaldan esta autonomía junto a la frontera turca.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha identificado, entre los mandos del Ejército Nacional Sirio, a una decena de antiguos militantes del Estado Islámico, así como miembros de otras organizaciones yihadistas que actuaban en Damasco, Hama o Idlib. Ni siquiera estos grupos esconden su orientación islamista radical porque graban y difunden sus actos. En uno de esos vídeos, se puede ver a uno de estos mandos aplastando los pechos de la combatiente kurda Amara Renas mientras dice entre gritos de “Allahu Akbar”: “Esta es una de las putas que nos habéis enviado”. Algo parecido hicieron con el cuerpo de Havrin Khalaf, secretaria general del partido Futuro, creado hace unos años para promover la convivencia de las distintas culturas y religiones de Siria. En otras imágenes también se puede ver a dos jóvenes kurdas sin vida, tendidas en el suelo, a las que se ha desnudado de la cintura para abajo. En Tel Abyad fueron secuestradas y ejecutadas otras dos jóvenes enfermeras de la Media Luna Roja junto al conductor de su ambulancia. Igualmente se acusa al Ejército turco de usar armas prohibidas, como se aprecia en el cuerpo de Mhamed Hamid, un niño de 13 años que ha tenido que ser trasladado a Francia para su tratamiento. Decenas de civiles han muerto por bombardeos de aviones que a diario despegan de Incirlik, incluidas 21 mujeres y una decena de niños. Entre los primeros objetivos se encuentran los depósitos de Alok, que suministraban agua potable a más de medio millón de personas, la central eléctrica de Tel Abyad y varios silos con miles de toneladas de trigo que permitían hornear pan por toda la zona. Los últimos ataques sobre Ain Issa han obligado a cientos de familias refugiadas de Tel Ab- yad y Sere Kaniye a desplazarse de nuevo. A todo ello hay que sumar una operación semejante, ya culminada, en Afrín, con otros 200.000 desplazados.

¿Qué cosas más graves tienen que ocurrir para que, como anunció Margarita Robles, se solicite la retirada del contingente español? Tras la última reunión de la OTAN, afirmó que las tropas españolas no tienen nada que ver con la operación turca, que las baterías Patriot están en Incirlik para defender a la población civil, supuestamente de la cercana ciudad de Adana, y a los refugiados sirios. ¿Realmente puede creerse que, si se produce un ataque aéreo, el objetivo será una metrópoli con dos millones de habitantes y no la principal base operativa de Turquía? ¿Y quién va a realizar semejante agresión? ¿El Ejército sirio? ¿El Ejército ruso que colabora con el sirio? ¿Los grupos islamistas que colaboran con Turquía? ¿Los kurdos que no tienen ni misiles ni aviones? Desde hace años Ankara, Moscú, Damasco y Teherán actúan conjuntamente en la crisis siria, por lo general contra los intereses de la OTAN. De hecho, las únicas fuerzas que hacen frente a la invasión son las kurdas, mientras los militares rusos, en complicidad con Siria, realizan patrullas mixtas con los turcos, que, por cierto, son apedreadas por la población local.

La razón de que los militares españoles estén en Incirlik es, como dice el nombre del programa de la OTAN, “ayudar a Turquía”, porque es un importante socio estratégico y no para defender a la población civil, y mucho menos para proteger a los refugiados. Los refugia- dos están siendo utilizados por Erdogán como arma para chantajear a los países de la Unión Europea. Públicamente y en varias ocasiones ha dicho que si Europa dificulta su operación en el norte de Siria abrirá las compuertas a un sunami que inundará Europa Central con tres millones de refugiados.

Turquía no ha dejado de actuar en esta crisis contra los principios de la OTAN y solo por este motivo no debiera seguir en esta organización, pero las reiteradas denuncias de crímenes contra la humanidad hacen insostenible que un Gobierno progresista, integrado por PSOE y Podemos, sea cómplice de este etnocidio continuando su apoyo a Turquía dentro de la Alianza Atlántica.

Manuel Martorell Experto en política internacional y Oriente Medio.

Fuente: Diario de Navarra

Apoya con tu firma el Manifiesto de apoyo al pueblo del norte de Siria ante la invasión de Turquía:

Manifiesto

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